El más
allá
No sé si será la vejez cercana, pero me
encuentro estos días “morrongueando”
con el tema de la muerte. Ya sé que me has comentado muchas veces que a la
muerte no se la espera, porque está ahí desde que nacimos.
Pero, hace poco, en mi Parroquia de toda la
vida, donde me bautizaron, y donde, salvo el casamiento, se han desarrollado
muchos acontecimientos religiosos de mi vida y la de mi familia, ha tenido
lugar el funeral por los difuntos del mes pasado y, al contrario que otras
veces, había mucha gente para orar y pedir por el eterno descanso de esas
personas; unas más conocidas y otras menos, pero todas iguales a la hora de la
muerte, ya sean grandes hombres o mujeres o personas humildes y sin importancia.
Días después, un domingo por la mañana, me
encuentro con un programa en la 2 a primera hora, en el que se puede ver un
banquete sencillo de representantes de las tres religiones monoteístas, para
conmemorar el final del Ramadán. Son personas que están varios escalones por
encima de mi concepción de las religiones. Digo esto, porque solo conozco, creo
que superficialmente, la nuestra, la cristiana y, eso me da para pensar, si
solo nos salvamos los seguidores de Cristo o, ese Buen Dios, al que me gusta
nombrar así, porque lo siento sencillo y bueno, solo habita en nuestros templos
o también lo está en las sinagogas y en las mezquitas.
Me da por pensar en que, soy católico y
cristiano, porque he nacido aquí y medito sobre la condición martirial de los
cristianos que han nacido en tierras donde el cristianismo es minoritario y
también pienso en esos otros cristianos que viven entre nosotros, pero no son
católicos. ¿Qué pasa con esas personas a las que no conozco, aunque haya
iglesias protestantes o evangélicas en nuestro pueblo? ¿Se salvarán ellos
también?
Y a todo ello uno algunas preguntas más, pero
la fundamental, dirigiéndome a ese hombre religioso que habita dentro mío, como
de cada cual: ¿Realmente tenemos que estar pensando constantemente en si nos
salvaremos o no? ¿Cómo podemos medir la misericordia del Padre Eterno? ¿No es
mejor ser una buena persona siempre y preocuparse también de los mandamientos?
¿Solo nos salvamos los que vamos a la iglesia?
Perdona, me estoy enrollando y agradezco tu
crítica. YO, entiendo que, todo esto no es tan complicado, y no debería ser
necesario estar pensando siempre en el palo y la zanahoria, porque Dios, ME
parece a MI, no mide de esa manera. Pero viendo a tanta gente pidiendo por sus
deudos, me ha dado por pensar que es una bendición de Dios que tanta gente se
preocupe por la salvación de los suyos y quizás, nos preocupamos más de lo que
menos importa para nuestras vidas y no reparamos en la otra. En la definitiva.
Vale. Corto ya. Pero seguro que esto te va a
hacer pensar un poquito más en que somos eternos, pero tenemos mucho que
aprender de la eternidad y la actualidad.




























