Y en esto...
llegó Jesús (del Perdón)
- Por cierto, YO, hace demasiado que no
divagamos o nos ponemos serios o nos echamos unas risas internas o… qué se yo.
La pandemia nos está cambiando y, quizás, nos induce a pensar que, esto de la “NUEVA NORMALIDAD”, es totalmente NORMAL.
Y todo nos lleva a pensar, con esos miles de afectados o contagiados que se
publican cada día, que “por hoy nos hemos librado” y que, quizás mañana no
tengamos tanta suerte. Somos escépticos respecto a lo de las vacunas y pensamos
que no llegarán a tiempo. Al menos, no para nosotros. Porque, fíjate que
cerquita, rodeándonos, están esas poblaciones que vuelven a confinar y no terminan
de acabar con los problemas que, por desgracia les afectan.
- Pero, no me negarás que TÚ nunca
habías pensado que esto llegaría a arruinar las fiestas de Jesús del Perdón o
Patronales. Ni tú, ni yo, ni nadie, pensábamos que iba a llegar tan lejos todo
esto, que íbamos a hacer habitual, como prenda, la dichosa mascarilla. Al
menos, los que no somos científicos ni personal sanitario, que benditos sean
por la labor que están llevando a cabo. Y si, en nuestra anterior conversación,
te afeaba tu enclaustramiento, en ésta, quizás he de reprocharte que haces
senda de tu casa a la Parroquia y viceversa, porque se trata de TU QUERIDO
PADRE JESÚS DEL PERDÓN.
- Perdona MI. Habla con propiedad. Es
NUESTRO QUERIDO PADRE JESÚS DEL PERDÓN. Y ya sé que me vas a aclarar que se
trata de una escultura de madera policromada. Pero es que, en ningún caso
llevarás razón. Porque, para cada hijo o hija de Manzanares, Jesús del Perdón,
es algo distinto y especial, que nos lleva a proclamarlo nuestro Padre,
Patrono, Maestro, Hermano, Amigo.
Quizás, con eso de la mascarilla, el día
5 de septiembre, no llegaste a percibir que, los que tuvimos la suerte de estar
ahí, a las puertas de la Ermita de la calle Ancha o Jesús del Perdón, cuando Él
apareció por el umbral del templo, sobre su carroza, entre un manto de humildes
flores, que digo yo, que aquí somos pródigos en pedir, pero no tenemos lo que
hay que tener, para matarnos por hacer cola para alfombrar esa carroza con las
mejores flores del momento; que somos cansinos para contarle nuestras penas y
cuitas, pero nos olvidamos cuando de agradecer se trata. ¿Te ha dado o te ha raspeado?
- Y como me he
perdido expulsando demasiadas “babas”, continuo con mi narración. Cuando Él
asomó por la puerta, ahí se acabó el YO y empezó el NOSOTROS, se acabó el JESÚS
y empezó el SEÑOR GRACIAS POR ESTE AÑO MÁS. Se acabó el mirar hacia otro lado y
empezaron a manar lágrimas de alegría y emoción. Y la gente, que tuvo la suerte
de verlo pasar, un poco más deprisa que de costumbre, hacía un alto largo y
quedaba como embobada, como si estuviéramos viendo pasar a nuestro padre o
nuestra madre o nuestros seres queridos, que ya estarán junto a Él, en el
cielo, porque hay un cielo y una tierra. Igual que hay un infierno, digo YO que
medio vacío, porque este Cristo Nuestro, tiene un corazón así de grande.
- Te estás poniendo en plan “fanaticus” como te confirmaron hace
unos años, sin pararse a mirar el diccionario y lo que esta palabra representa
para el humano. Por eso, quiero que hagamos un alto “mu grande” y sigamos hablando eso de la fe tuya en Nuestro Padre
Jesús del Perdón o Jesucristo Hijo del Dios Vivo, que igual da.
- De acuerdo, nos vemos entonces.

