AUNQUE SOY DE LA MANCHA NO MANCHO A NADIE

Recopilación de artículos sobre Manzanares

viernes, 17 de abril de 2020

CONVERSACIONES DESDE MI CONFINAMIENTO – 2






De verdad, ¡no lo entiendo!

- ¿Te has despertado ya? ¿O sigues amodorrado?

- No. Estaba entre meditando y rezando, porque, ¡caray! ¡la de pecados que estoy recordando! Y lo peor es, que hasta que pueda confesar, con eso de que esto durará hasta 2022 y a los abuelos nos desconfinarán los últimos... Lo mismo cuando salgamos han cambiado el pueblo de sitio.

- Eres muy gracioso. Pero la gracia la tendrás en el culo, porque a MÍ NO ME hace gracia ninguna esa perspectiva.

Igual que, no entiendo que el otro día fui a la consulta de mi enfermero al Centro de Salud y no había nadie en este centro sanitario. Supongo que es para que no nos contagiemos unos a otros, pero digo yo que seguirá habiendo enfermos, como los había antes de la pandemia y necesitarán que les receten o que los visiten y curen o palíen sus dolencias. Inexplicable.

Por cierto, yo tenía consultas en el Hospital y me las han anulado todas y cuando llamo para ver qué día me tocará que me vea el especialista para el que tenía cita a finales de marzo, nadie sabe decirme cuándo será ese día, porque están dedicados, en cuerpo y alma, a los aquejados del COVID 19. Lógico, pero ¿es que el resto de dolencias ya no son importantes? Lo cierto es que me dicen que, si estoy peor, me pase por urgencias y me atenderán. No lo critico, pero no lo entiendo.

- Por cierto, ¿Qué ha pasado con el Correo? Hace por lo menos tres semanas que no cae una carta en MI buzón. Ya ni un paquete de China o Amazon. ¿Están desaparecidos nuestros carteros? ¿O es que no son esenciales y los han dejado en sus casas? Es inaudito. Y yo, esperando que me llegue el aviso de un recibo de seguro, que debía haber ido a pagar a mi Banco.

- Y a todo esto, ¿qué te parecen nuestros políticos nacionales? Porque los locales se han reducido a tres, según pudimos ver en la foto de la toma de posesión de la nueva concejala de UCIN. ¿Será que saben algo que nosotros no? ¿De verdad, cumpliendo las distancias y precauciones de rigor, no nos contagiamos? ¿O es que el virus viaja por el aire y se acoge al calor humano?

Decía que nuestros políticos de relumbrón, los que salen en la televisión a todas horas, están más encontrados y más desunidos que nunca. Recordando aquellos Pactos de la Moncloa que TU Y YO vivimos en directo, es una vergüenza ver a una oposición que se recrea en restregar errores que ellos también cometerían o hubieran cometido, en el caso de ser Gobierno. ¿De verdad están por la labor de colaborar? ¿O es que les gusta mandar y no saben resolver, por lo que resulta más rentable intentar derribar al que gobierna y que se ha encontrado con un “belén” de padre y muy señor mío?

- Bueno, bueno, ya te estás poniendo rojo y levantando la voz y eso no te lo consiento. A callar voceras.

- Vale, te hago caso, pero... ¿Cuándo me van a ver en neumología? ¿Quizás han mandado la citación por Correos y se ha perdido en la marabunta del montón que deben tener pendiente de reparto?

- Hemos dicho que te callas. ¿o quieres que te ponga un bozal?

- Ya me callo. Pero, no hay derecho. Seguiremos hablando.

lunes, 13 de abril de 2020

CONVERSACIONES DESDE MI CONFINAMIENTO - 1






Mis tesoros

- Perdona, pero hace una eternidad que no tenemos una de nuestras conversaciones.

- Lo cierto YO, es que, como tú bien sabes, no me cuesta ningún sacrificio estar en casa, ya va para un mes, con una sola salida para ir al Centro de Salud, porque estoy, estamos, muy bien acompañado de mi esposa, la mujer de mi vida, si no fuera porque tengo otras cuatro mujeres a las que solo veo, de higos a brevas, a través de los artilugios, que fallan más que una escopeta de ferias. Ellas y, sobre todo Lucía y Teresa, son MI GRAN TESORO, lo que añoro no poder besar y abrazar.

- Vale tío. Que melancólico te pones. Así están muchos. Esto pasará y volverás a la rutina y, sobre todo, no te quejes, que las tienes muy cerquita, casi podría decirse que están a tiro de piedra. Pero hay algo más que te estás guardando y que yo sé que también llevas clavado en tu viejo y cascado corazón.

- Bueno, pues sí. Me duele en el alma, cuando me olvido que mi bola y las de los míos, también están en el bombo, pero hasta ahora hemos tenido la suerte de que no nos toque la china. Mira, me duele y, a veces, como esta tarde, se me estrecha la garganta con un nudo profundo y, de pronto, me sube como una bilis desde lo más profundo de mi ser y me pongo a llorar, casi sin lágrimas, extraño, pero me cuesta sacar fuera toda esa tristeza y desesperación que me produce enterarme que, un o una persona, conocida, estimada o querida, se están debatiendo entre la vida y la muerte o, simplemente, acaba de morir. Me duelo en lo más hondo, cuando, al mediodía, dan el parte de bajas y hasta a veces parece que, todo lo que sea menos de seiscientos diarios, es normal o es un triunfo. Y después me echo unas broncas, porque creo que solo conque caiga uno o una, estamos “jodidos y bien jodidos”.

Y me pregunto, cuándo va a acabar todo esto y qué va a pasar cuando acabe y salgamos, “acojonados”, a la calle, pensando que en el ambiente hay unos “polvos de la hermana Celestina”, que nos van a acabar matando a todos. Soy muy miedoso, lo confieso. Sobre todo, por lo que te decía al principio, por “mis tesoros”, parafraseando a ET.

Y como, a veces, tiendo a ser pesimista, me pregunto, después, cuando he asimilado que esto es lo que hay, qué va a pasar con todos los que pierdan su medio de sustento, con las empresas que no van a volver a levantar la persiana, con los pensionistas, a los que algo nos va a tocar, seguro, y no bueno, cuando falte dinero para pagar las pensiones. Y entonces me encomiendo al Altísimo y vuelvo a decirme, que soy muy afortunado, porque MIS TESOROS están bien y, cuando veo las fotos del móvil, me despiertan la sonrisa y me da por chillar y... Y entonces se enfada mi mujer y me regaña y, vuelvo a dar gracias, porque eso es señal de que estamos vivos y siento que, a pesar de los muchos años juntos, “la sigo queriendo, más que el primer día”.

- ¡Vaya parrafada tío! Bien que te has desquitado del tiempo que no hablábamos o que no reflexionábamos juntos. Con lo que me gusta acabar hasta los mismísimos, porque es que, has de reconocerlo, eres “mu cansino”. Qué te parece si seguimos confinados y levantamos el ánimo, pensando que el día veintiséis van a levantar un poco la mano y podremos salir a tomar el sol. Que no sea solo, los paseos por el patio. ¿Te vale así?

- Bueno. No queda otra. Pero eso de echar mano a la despensa y que no haya ninguna chuche dulce de las que me gustan...