AUNQUE SOY DE LA MANCHA NO MANCHO A NADIE

Recopilación de artículos sobre Manzanares

lunes, 23 de noviembre de 2020

25 DE NOVIEMBRE - Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer


El comienzo del fin

25 de noviembre,

Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

 

MIGUEL ÁNGEL MESA, miguelmesabouzas@gmail.com

 

ECLESALIA, 23/11/20.- Mira a través del cristal y le hiere la luminosidad azul del cielo, la variedad de colores de los árboles en este otoño de su vida, las risas y los gritos de los niños y las niñas al lanzarse desde el tobogán y, sobre todo, los besos, las miradas acariciadoras de una pareja abrazada en un banco del parque…

 

Baja la mirada y se tapa los oídos, para no ver ni escuchar la llamada que siente para bajar a pasear, a tomar el sol del mediodía. Algo que tiene terminantemente prohibido. Recuerda cuando aún reía y salía a tomar una cerveza con sus amigas…

 

Por eso las tinieblas empapan aún más de angustia su corazón. Se le ha ido adentrando el silencio sumiso ante la altivez, el menosprecio y las palabras humillantes. Ante las miradas de fuego y la coacción de lo que un día saboreó con placer y hoy siente como un permanente abuso.

 

No sabe cómo pasó, pero, en un rapto de locura, o de profunda lucidez, recordó el teléfono de su amiga íntima, a la que tenía prohibido ver o llamar, y marcó. No hubo disculpas ni lamentos, solo una súplica: “Ven, te necesito”. Y como contestación: “Estoy allí en 10 minutos”.

 

No hubo tampoco necesidad de más explicaciones. Sin tiempo que perder, recogieron lo imprescindible, bajaron las escaleras y salieron a la calle. En el parque, cruzando la calle, las niñas seguían riendo y columpiándose, los árboles mecían sus hojas de mil colores al compás del viento, la misma pareja que vio desde la ventana seguía besándose, como si solo existieran ellos dos en el universo, y el cielo límpido y azul iluminó de pronto su mirada.

 

“Por fin. Vámonos de aquí. Hoy es el comienzo del fin de tu infierno”, le dijo su amiga.

 

Y ella, con los ojos bañados en lágrimas, la abrazó y solo pudo añadir: “Gracias. Sabía que estarías a mi lado cuando tuviera la fortaleza de pedírtelo”.

 

Metieron la pequeña maleta en el coche. Sintió una calidez inusual al sentarse en su interior. Se abrazaron de nuevo. Su amiga lo puso en marcha y aquella celda de castigo se fue alejando. No quiso mirar atrás. Eran las 13:15 en una tibia mañana de un 25 de noviembre.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia). 

viernes, 20 de noviembre de 2020

CONVERSACIONES DE YO CONMIGO - 29

 



¿Fruta del tiempo?

 

- PerdónaME, pero si no lo digo reviento. Es que, en los últimos años, vengo observando, como amante del séptimo arte que, sobre todo en la programación de televisión, al margen de los noticiarios que son la crónica de tribunales y el quiero y no puedo de los políticos, todo lo que ponen va de una violencia extrema o de fornicio, hasta en horario infantil.

 

- Llevas razón, parece que no hay nada más que ver, ni de lo que informarse. Menos mal que actualmente existen esas plataformas de pago, en las que ver lo que a cada uno convenga, sin anuncios, sin violencia si así lo deseas y sin sexo a raudales. Pero convendremos que las otras, en abierto, también las pagamos, soportando tropecientos minutos de publicidad o con nuestros impuestos.

 

- Parece mentira que, cuando éramos adolescentes y jóvenes, cualquier “destape” de nada era desechado por la censura de los sesenta y setenta del pasado siglo y, como consecuencia, se decía que estábamos reprimidos si mirábamos a la persona del otro sexo con ojos de deseo y lujuria.

 

Porque, si lo piensas con los ojos de ahora, no podía ser malo aquello, dado que la juventud y adolescencia, es una época de la vida en la que se están despertando todos los instintos, el despertar a la vida, en la que tomamos conciencia de nuestra identidad como personas y en la que se está fortaleciendo la personalidad que, unos años después, nos llevará o nos llevaba a contraer responsabilidades, como las de formar una familia o consolidar la posición que habíamos de ocupar en la vida y en la sociedad de aquellos tiempos.

 

- Ya, pero ahora, cualquier joven no puede ni soñar con lo que podría ser su vida futura, porque hemos entrado en una espiral en la que es muy difícil asentarse y encontrar un puesto en la sociedad, porque, en primer lugar, no es posible que, por lo menos hasta los treinta años, puedan llegar a tener alguna pequeña seguridad, como por ejemplo un trabajo interino y poco estable. Es una verdadera pena.

 

- Bueno, pero la cuestión es que nos hemos desviado de aquello que era o quería ser el centro de esta conversación: la violencia y el erotismo, cuando no pornografía, de las películas que actualmente se programan en las cadenas de televisión que vemos en abierto.

 

- Ya caigo, quizás lo más conveniente sea huir de todo eso y ser más selectivos a la hora de ver televisión y permitir a nuestros hijos o nietos ver su ración de programas de televisión que tampoco, en algunos o muchos casos, están exentos de violencia y sexismo.

 

- Y ¿ya está? ¿Eso es todo?

 

- Bueno, es que no se me ocurre, cómo podríamos intentar que los canales de televisión fueran rentables y tuvieran muchos ingresos, si no programan lo que quiere la mayoría. Aunque tampoco estoy seguro que eso sea lo que quiere la mayoría. Quizás es una forma de imponer un estilo de televisión que a nadie beneficia o del que solo obtienen beneficio algunos.

 

- Pues me he quedado igual amiguito. Pero en otro momento continuaremos. De momento he localizado una peli que ponen dentro de un rato y con la que espero pasarlo razonablemente bien y que a su término no haya de considerar que he perdido el tiempo.

 

- Me apunto colega. Gracias por la información.


jueves, 5 de noviembre de 2020

CONVERSACIONES DE YO CONMIGO - 30

 



¿Por qué y para qué?

 

- Querido YO, si no lo digo reviento, ¿Cuántas cosas tienes acumuladas que las compraste, las dejaste ahí o las guardaste y no las usaste porque las olvidaste?

- PERDONA-ME, pero, ¿cuántos libros, cuantos CD y DVD tienes archivados y no has llegado ni tan siquiera a hojear o escuchar o ver los primeros minutos, ni lo harás nunca?

- Perdón, mis disculpas, pero es que primero debería haberte explicado a qué viene toda esta agresión inicial de preguntón o curioso. Bien sé YO de qué pie cojeo o cojeamos.

Ocurre, que hacía muchos años que no desmontaba una casa o la veía desmontar. Se lo decía a mi mujer, que tantas mudanzas ha vivido, a causa de mi profesión, que rondaba casi la de feriante. Tres años aquí, dos allí, cinco en la otra parte... En este caso, se trata de deshacer una casa para comenzar obras, porque sus anteriores moradores murieron y un matrimonio joven quiere reformarla, para convertirla en su hogar.

Parece mentira, todo lo que vas descubriendo en este proceso. Porque no cabe duda que estás deshaciendo algo que han ido atesorando o acumulando otras personas, nuestros ascendientes, en épocas pasadas y a lo largo de toda una vida. Porque recuerdo aquellas mudanzas cuando niño... Ya sabes que siempre vivimos de alquiler, algo que no está de moda en la actualidad, porque quizás los alquileres actuales se diferencien poco con lo que supone pagar la cuota mensual de un préstamo, con el que vas pagando tu casa. Y, cuando niño, lo recuerdo con mucha nostalgia, una familia como la mía, necesitaba pocos medios de transporte para trasladar los cuatro cacharros que, aparte de las camas, una mesa camilla y cuatro sillas y un hermoso aparador, poseíamos como precioso capital que usábamos y que quizás comprábamos de segunda u octava mano. Eran otros tiempos.

 Ahora, empiezas a sacar cosas, olvidadas, por supuesto y, se eterniza el proceso de selección de lo que vale, lo que no vale, lo que estorba, lo que no cabe, lo que no nos gusta, lo que quizás se puede vender por cuatro perras, lo que pesa mucho, lo que...

Es eterno este proceso. No se acaba nunca. Hasta es posible que se te deslice alguna lágrima, por la añoranza o por el recuerdo que te trae esto o lo otro. Aquel recordatorio, este juguete, aquella bicicleta vieja, la caja de las pocas herramientas del hombre de la casa, tu padre o el suyo. Y se te hace eterno, doloroso, pesado, muy pesado, el proceso de desalojar o deshacerte de todo aquello que formó parte de la vida de una familia a la que perteneció un ser o persona muy querida para ti. Y te cansas y te hartas, porque nunca se acaba.

Y una y mil ves, te preguntas o le preguntas a tu media naranja: “¿PA QUÉ TANTO? CUANDO LLEGUEMOS A CASA, A NUESTRA CASA, VAMOS A HACER SÁBADO Y A SACAR TANTOS TRASTOS COMO TENEMOS NOSOTROS, PARA QUE NO LES OCURRA IGUAL A NUESTRAS HIJAS.

 - ¿Sabes? Ya he sacado un montón de periódicos y una bolsa de calcetines viejos, que tenía arrinconados en la cochera. Y cuando me recupere y tenga fuerza, seguiré con el proceso.

- A que no eres capaz de seguir con el proceso que me describes. Seguirás acumulando, como un Diógenes cualquiera y te olvidarás de que tenemos muchas cosas que no nos sirven para nada, pero que llenan huecos, que quizás nos harían falta para que corra el aire. Somos así.

- Oye. Que lo hago. ¿Nos apostamos algo?

- Vale. Lo dejamos. ¿De acuerdo? Pero no olvides que hay mucha gente que sigue estando como tu estuviste, con poco que llevarse a la boca o al bolsillo y que aspiran a acaparar lo que tú y los tuyos acapararon.

- Joer, ya estamos como siempre.