¿Fruta del tiempo?
- PerdónaME, pero si no lo digo reviento. Es
que, en los últimos años, vengo observando, como amante del séptimo arte que,
sobre todo en la programación de televisión, al margen de los noticiarios que
son la crónica de tribunales y el quiero y no puedo de los políticos, todo lo
que ponen va de una violencia extrema o de fornicio, hasta en horario infantil.
- Llevas razón, parece que no hay nada más que
ver, ni de lo que informarse. Menos mal que actualmente existen esas
plataformas de pago, en las que ver lo que a cada uno convenga, sin anuncios,
sin violencia si así lo deseas y sin sexo a raudales. Pero convendremos que las
otras, en abierto, también las pagamos, soportando tropecientos minutos de
publicidad o con nuestros impuestos.
- Parece mentira que, cuando éramos
adolescentes y jóvenes, cualquier “destape” de nada era desechado por la
censura de los sesenta y setenta del pasado siglo y, como consecuencia, se
decía que estábamos reprimidos si mirábamos a la persona del otro sexo con ojos
de deseo y lujuria.
Porque, si lo piensas con los ojos de ahora, no
podía ser malo aquello, dado que la juventud y adolescencia, es una época de la
vida en la que se están despertando todos los instintos, el despertar a la
vida, en la que tomamos conciencia de nuestra identidad como personas y en la
que se está fortaleciendo la personalidad que, unos años después, nos llevará o
nos llevaba a contraer responsabilidades, como las de formar una familia o
consolidar la posición que habíamos de ocupar en la vida y en la sociedad de
aquellos tiempos.
- Ya, pero ahora, cualquier joven no puede ni
soñar con lo que podría ser su vida futura, porque hemos entrado en una espiral
en la que es muy difícil asentarse y encontrar un puesto en la sociedad,
porque, en primer lugar, no es posible que, por lo menos hasta los treinta
años, puedan llegar a tener alguna pequeña seguridad, como por ejemplo un
trabajo interino y poco estable. Es una verdadera pena.
- Bueno, pero la cuestión es que nos hemos
desviado de aquello que era o quería ser el centro de esta conversación: la
violencia y el erotismo, cuando no pornografía, de las películas que
actualmente se programan en las cadenas de televisión que vemos en abierto.
- Ya caigo, quizás lo más conveniente sea huir
de todo eso y ser más selectivos a la hora de ver televisión y permitir a
nuestros hijos o nietos ver su ración de programas de televisión que tampoco,
en algunos o muchos casos, están exentos de violencia y sexismo.
- Y ¿ya está? ¿Eso es todo?
- Bueno, es que no se me ocurre, cómo podríamos
intentar que los canales de televisión fueran rentables y tuvieran muchos
ingresos, si no programan lo que quiere la mayoría. Aunque tampoco estoy seguro
que eso sea lo que quiere la mayoría. Quizás es una forma de imponer un estilo
de televisión que a nadie beneficia o del que solo obtienen beneficio algunos.
- Pues me he quedado igual amiguito. Pero en
otro momento continuaremos. De momento he localizado una peli que ponen dentro
de un rato y con la que espero pasarlo razonablemente bien y que a su término
no haya de considerar que he perdido el tiempo.
- Me apunto colega. Gracias por la información.

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