AUNQUE SOY DE LA MANCHA NO MANCHO A NADIE

Recopilación de artículos sobre Manzanares

sábado, 29 de junio de 2019

CONVERSACIONES DE YO CONMIGO - 12




Exceso

- Ya sé que el que está gordo es por algo, pero, el tema que voy a sacar, no es de los que más te gustan. Aún a riesgo de aburrirte ¿qué te parece la gran cantidad de coches que hay en nuestro pueblo en estos tiempos? ¿No crees que, incluso un coche por familia es todo un exceso? ¿Cómo ves el tema de aparcar en Manzanares, donde te ves y te deseas para encontrar un hueco, incluso en los extrarradios?

- Bueno, ya conoces mi opinión sobre la materia. Como no ignoras, me saqué el carnet de conducir después del servicio militar y fue por la pura fuerza, porque me resultaba necesario para desplazarme al trabajo. Si no hubiera sido así, quizás hoy no tendría ni carnet de conducir, ni coche.

Si te digo la verdad, conducir no es algo que me vuelva loco, no me gusta, prefiero ir de “paquete”, pero no cabe duda que, en algunas ocasiones, el coche se hace imprescindible para moverse tanto en la ciudad, como hacia afuera. Lo que no entiendo es que, para cualquier cosa que vayamos a hacer, hayamos de trasladarnos en coche. Mucho más si se trata de ir al centro de la ciudad, donde, como es natural, cada día hay más prohibiciones de acceder con el vehículo, incluyendo la zona azul. Además, creo que cada vez más, se ha de tender a facilitar el tránsito de los peatones por la calle, dado que, en los momentos presentes, en que tendemos a respetar cada vez menos las normas y señales, ocurre que, en muchas ocasiones, el peatón tiene que andar con cuatro ojos, porque cuando menos te despistas, incluso en los pasos de cebra, puedes ser atropellado.

Eso sin contar que, hay muchos vehículos, de dos o cuatro ruedas, que se atreven a circular, sin pudor, con temeridad y olvidando las normas más elementales de comportamiento cívico, por dirección prohibida y conductores que aparcan sus vehículos en lugar prohibido, incluso sabiendo que ahí hay una salida de vehículos y que podemos obstaculizar el normal desarrollo de la vida ciudadana y entorpecer y molestar a los demás.

No sé, es muy difícil poner coto a la proliferación y la invasión del territorio del ciudadano de a pie, por parte de los que van motorizados y pretenden llegar cuanto antes a donde van, aparcando, si es posible a la puerta de su destino, cosa de todo punto imposible en la actualidad, lo que nos debería llevar a considerar, seriamente, en qué ocasiones podemos desplazarnos con el vehículo y en qué otras, es conveniente ir andando. También cabría la posibilidad de crear unas líneas de autobuses que facilitaran el traslado colectivo, pero por experiencias anteriores, parece que no es viable esa otra opción, simplemente porque no lo utilizamos.

En cualquier caso, pienso que se debería apelar a la responsabilidad ciudadana y, si no es posible, echar mano de las prohibiciones y las zonas prohibidas para el tránsito de vehículos. Es algo que tiene una difícil solución, porque los vehículos están, poco a poco, invadiendo los espacios que, en buena lógica, deberían de ser para disfrute, paseo y solaz, de las personas.

Creo que no he logrado atraer tu atención, porque te veo “amodorrao”. En fin, los milagros, a veces existen, pero en este caso, va a ser que no.  

lunes, 24 de junio de 2019

CONVERSACIONES DE YO CONMIGO - 11




Antes que me alcance el alemán 1 (AlzheimerAlzheimer)

- ¿Es broma? ¿O qué?

- Bueno... Es una respuesta que le escuché pronunciar hace unos días a un locutor de radio, justificando un olvido. Pero esto no va de enfermedades ni de olvidos. Va de recuerdos antiguos y modernos. Porque, antes que los años y los achaques nos hagan olvidar quienes somos ¿o debería decir quién soy?, me gustaría que, juntos, recordáramos, ahora que se aproximan nuestras Ferias y Fiestas, las ferias de nuestra infancia y juventud, que son las que me quedan más lejos. ¿Qué te parece?

- Pues, que no hay color, querido. Las ferias de hoy en día no tienen encanto, ni se percibe la ilusión de otros tiempos.

- A eso iba. En principio y, aunque sean reminiscencias del tardofranquismo, aunque lo solíamos ver muy de lejos y vestidos de “trapillo”, yo no olvido aquella proclamación de zagala mayor y zagalillas, la pompa y la emoción que traslucían. Hoy, cada año mejoran un poquito, pero creo que nunca volverán a ser tan “ceremoniosas”.

Y si quieres que siga desempolvando recuerdos, vienen a mi memoria las ferias que tuvieron trágicos recuerdos de niñez, en una humilde vivienda, frente a la ermita de la Virgen del Carmen. Aquella feria, una noche, solo quedamos en casa mi madre y yo. El resto de vecinos marcharon a disfrutar de la feria y, mi padre, estaba lejos del pueblo, segando a destajo. Aquella noche, mientras dormíamos, unos cacos robaron en las viviendas vecinas y recuerdo el despertar, cuando llamaron por la ventana de nuestra alcoba los guardias civiles. Esa es una pequeña descripción de un mal y vago recuerdo.

Después, si quieres que te haga sonreír, recuerdo una de las primeras ferias provinciales del campo. Una tarde, con permiso de mi madre, marchamos mi hermana y yo a verla y, como niños, tanto nos deslumbró el recinto y todo lo que allí veíamos que, aunque oía por los altavoces, “unos niños que se han perdido acudan a la entrada”, no lo asociaba a mi persona y menos a mi pequeña hermana que venía “a mi cuidado”.

Recuerdo aquellas tardes de solanera y calor, el tractor del Ayuntamiento, arrastrando el remolque-cisterna, que casi embarraba los paseos de tierra por donde, unas horas más tarde, discurrirían las personas ávidas de disfrutar con todos sus sentidos de tantas cosas como, una vez al año, nos traían los feriantes.

Después, más joven, recuerdo aquellos bailes, con las mejores atracciones del momento en la Caseta Municipal vs Pérgola, las mejores películas que se proyectaban en Manzanares esos días, en los cines de verano (Recreo, Martín, Escala, Parque, etc.). Los circos, los “caballitos” o carruseles, el trenecillo, las sillas locas, los autos de choque, los pim pam pum, los chamizos, las berenjenas, las deliciosas “patatillas”, los camarones, el coco, las porciones de turrón, duro o blando. Mucho después, los bares ambulantes con los famosos pollos asados, toda una delicia para disfrutar en aquellos tiempos. Las casetas con juguetes, toda una novedad, dos veces al año, porque solo había juguetes en Manzanares para Reyes y para la Feria.

Hoy ya no queda nada de aquello. Sobre todo, la ilusión con que esperábamos la feria, lo pendientes que estábamos, cuando ya empecé a trabajar, de la revista que vendían en la Imprenta Rodríguez, que leía ávidamente para descubrir toda la programación ferial. Las mañanas de feria en la Plaza, calle Cárcel y Paseos del Río. No había baile del vermut, pero estaba casi todo abierto y, un simple refresco, a esa hora del mediodía, te sabía a gloria. Eso o los famosos refrescos y polos de hielo rallado de Marcos o las berenjenas de Santos o la bolsa de patatas de la Brava.

No sé si es que, cuando llegamos a mayores, tendemos a recordar la infancia y juventud mejor que cualquier otra época de nuestras vidas y las magnificamos, pero creo que “el alemán”, todavía no se ha apoderado totalmente de mi cabeza. ¿Cómo estás tú?    






lunes, 17 de junio de 2019

CONVERSACIONES DE YO CONMIGO - 8




Día de Castilla La Mancha – 31 de mayo 2019

Hoy estamos de fiesta en toda la región y quisiera preguntarte seriamente:

- ¿A ti qué te parece que cada año se celebre esta efeméride en Castilla La Mancha?

- Pues, aunque me digas que no hay mucha tradición de región manchega, solo 36 años, te diré que, cuando llega este día, me siento más español que nunca, porque esta tierra, empezando por Don Quijote, siguiendo por Sancho Panza, admirando a Dulcinea, es más española y universal que muchas que se consideran de abolengo. Además, aquí, que yo sepa, no existen, todavía, los nacionalistas. Aquí somos gente laboriosa y emprendedora, de aquellos que, con una saca de pan, patatas y harina de pitos, emprendían, cada lunes, el camino de ida al quiñón o al pedazo de tierra del que extraían, a cambio de su sudor, el sustento de sus familias. También de aquellos que, un día, emigraron a otras tierras y, a cambio de su trabajo, siendo siempre destacados por su laboriosidad, consiguieron un futuro tranquilo para los suyos. Gente respetuosa, dócil y abnegada que se ha abierto, a día de hoy, con la autonomía regional, a un futuro hermoso y lleno de promesas, que ha mejorado la vida en esta querida tierra parda y que, mira el mañana con ilusión y ganas de mejorar.

Cuando escucho que hay por ahí algunos políticos que abogan por devolver las competencias adquiridas al Gobierno Central, me parece que ellos no han vivido aquellos tiempos en que, para cualquier desgracia o intervención quirúrgica, solo nos quedaba viajar a Madrid, el que pudiera y tuviera acceso a los médicos de allí o, simplemente, morirse rabiando en su cama. O aquello de que solo estudiaban carrera universitaria aquellos que podían costeárselo su familia en las universidades de otras provincias o regiones. Los demás, fueran o no aptos para ello, se tenían que resignar a los estudios primarios y poco más. Y tantas cosas más, que uno, que es mayor, ha visto y vivido y no quiere recordar ahora, porque esta tierra, es tierra de promisión y oportunidades actualmente.

Me gusta mi tierra y sus gentes. He tenido la suerte de vivir en casi todas las provincias de Castilla La Mancha y me enorgullezco de las personas y los políticos que contribuyen a hacerla más grande cada día. Y, cómo no, me gusta mi pueblo, Manzanares, y agradezco también el mañana que van creando, día a día, estos políticos que han gestionado el progreso y los logros de nuestra ciudad. Aunque te ruego que no lo comentes, viendo la celebración en el Auditorio de Albacete, he intentado, sin éxito, ubicar a nuestro Alcalde en la celebración, porque, por si no lo sabías, para mí, se vote lo que se vote, cuando se han abierto las urnas, el Alcalde electo, es el Alcalde de todos los manzanareños, nuestro máximo representante, allí donde esté.

Sí, me gusta mi tierra y agradezco la celebración, cada año, del Día de Castilla la Mancha. Que sea por muchos años.

CONVERSACIONES DE YO CONMIGO - 7




“Adioses”


Querido YO, ¿cómo llevas la primavera?

No sé qué decirte. Creo que un poco melancólico, lo que me recuerda que, en esta vida nuestra, TUYA Y MÍA, hemos vivido cientos, miles de despedidas, porque eso de estar fuera, más lejos o más cerca de los seres queridos, nos ha originado, junto a esa hermosa familia que un día formamos, infinidad de viajes, multitud de “ya estamos aquí” “ya hemos llegado” “nos vamos” “hasta pronto” “volvemos dentro de tanto tiempo”, etc.

No ha sido mala mi vida trashumante, pero, ahora, cuando me toca quedarme y ver como otros se marchan, comprendo que los míos quedaran un poco preocupados y tristones cuando yo ponía el contacto de mi coche o cogía la maleta y me encaminaba para la estación. Es imposible acostumbrarse a decir adiós, una y otra vez y, hasta hay veces que uno se resiste a comprender que ha nacido y, por suerte, vive, después de muchos años, en donde siempre quiso vivir, pero vive en un lugar que nunca será autosuficiente para conseguir que, como antaño, “la gallina tenga recogidos los polluelos entre sus alas”.

Esta vida está plagada de adioses y, cuando hace unos días, decíamos adiós a Jerónimo, recordaba otros adioses similares, de personas tan queridas y tan importantes en mi vida, como mi padre o mi madre, por poner algún ejemplo “sin importancia”.

Pero no todo ha de ser melancolía y añoranza, a la vez que hartazgo de tantos viajes como solemos emprender ahora, porque también, la vida, nos concede muchos “holas” como la llegada del amor, de los hijos, de los nietos y hasta algunos o algunas, pueden presumir de decir hola a la fortuna, muchos a la alegría y muchísimos más a la felicidad, que no suele ser efímera, aunque quizás pasajera.

Ya, me imagino que todo esto es un rollo para ti, que no quieres melancolía y prefieres la distracción y la jarana, pero es que, si no te tuviera a ti, mi contrapeso, sería una pena de hombre. ¿Nos tomamos algo?

domingo, 9 de junio de 2019

CONVERSACIONES DE YO CONMIGO - 6






Vivencias

No sé por qué no te gusta que numeremos nuestras pláticas o conversaciones, pero si te gusta más le ponemos de título “RECUERDOS o VIVENCIAS”.

Porque hoy, 25 de mayo, se cumplen años, bastantes, en que, frente al altar, le diste el sí a tu esposa y, si me lo permites, sin enojarte, te diré que esto no es cosa de balances ni de cuantificar todo lo perdido o conseguido juntos. Porque, cuando el tiempo nos llena de recuerdos y nos hace emocionarnos la contemplación de unas fotos o algún detalle nimio, pero importante para UNO, es imposible valorarlo, sin expresar esa manida frase de que todo eso “ha merecido la pena”. Porque, cuando los años, a veces, se cuentan por algo más que kilos añadidos o cabellos nevados y escasos, es imposible que ese tiempo haya sido baldío.

Uno, mira hacia adelante y los ve ahí, llenos de vida: la esposa, las hijas, los compañeros o cónyuges de éstas, las nietas, los hermanos, la sobrina. Y, aunque no quiera, mirando ese álbum gráfico o virtual, echa en falta a los padres, a los tíos, a los abuelos, a algunos amigos que se fueron y sigue sin querer hacer balance, porque no lo es, porque es vida vivida y compartida, años gastados de los de esa libreta imaginaria que se nos ha dado al nacer, con luces y sombras, con penas y alegrías, CON MUCHO AMOR, a veces algún dolor o una tormenta de lágrimas, pero es vida que merece la pena vivir y compartir.

Y a UNO, le parece que se ha ido muy deprisa, casi sin tiempo para gozarla y disfrutarla. Pero no es así, porque, un minuto son sesenta segundos, aunque lo quieras estirar o encoger, es vida entregada, gastada y disfrutada o padecida, según los casos. Vida que ha merecido la pena, pulso a pulso, latido a latido, inspiración a inspiración, la que hemos de agradecer y de la que hemos de dar cuentas en algún momento. Gracias Señor por la vida.

Veo que hoy no nos hemos dormido ninguno. ¿Cuánta vida crees que nos queda? Seguro que menos de la que hemos vivido. ¿Qué te parece si seguimos viviendo UNIDOS?



lunes, 3 de junio de 2019

CONVERSACIONES DE YO CONMIGO - 5



CONVERSACIONES DE YO CONMIGO – 5

Palabras


PerdónaME, pero a raíz de alguna poesía que últimamente he escuchado, me ha dado por pensar en el inadecuado uso que hacemos de las palabras, ese bien intangible que, de una manera hablada o escrita, nos permite comunicarnos.

Pero es que, cuando el poeta “baraja” las palabras para llevar a cabo su composición, casi siempre, hace verdaderos milagros y logra, sin pretenderlo o quizás pretendiéndolo, verdaderas maravillas, con las que traspasar esa capa material de nuestros cuerpos, e impregnarse suavemente en nuestros corazones y en nuestras conciencias, además de en nuestra memoria. Es como un bálsamo, que nos recuerda nuestra insignificancia y nuestra finitud, nuestra misión mundana, desde que fuimos concebidos, de ser instrumento de bien y verdad para los demás.

Esto, así contado, es algo que cualquiera, en su sano juicio, comprende e intenta poner en práctica, mientras no se desequilibre su psique y comience a desbarrar y a desperdiciar las palabras, composiciones sencillas a base de letras normales, que, de este modo, se pueden volver puñales que hieran y destrocen los sentimientos más resistentes.

Cuando esto escribo, acaba de fallecer uno de los políticos más importantes de nuestra historia reciente y, cuando aparecían sus coetáneos, oponentes o adversarios de otros partidos, reconocían su mesura y su hombría cabal, recordando, sin embargo, que no siempre habían sido justos con esa persona a la hora de oponerse a sus propuestas, ya fuera en las Cortes, en los medios de comunicación o en cualquier otro episodio del discurrir cotidiano de la función pública.

Y profundizando un poco más en el interior de las palabras, en sus significados y utilización, en estos días, en que todo son palabras y más palabras, promesas y propósitos hablados o escritos, a uno, que no llegó a acabar el Bachillerato pero que disfruta aprendiendo nuevas palabras cada día, le resulta chocante, cuando menos, ese ímpetu, ese no escucharse, ese solaparse y quitar la palabra al contrincante u oponente o adversario, todo con la pretensión de sustraerle algunos sufragios y conseguir ser el o la elegida. Parece que no les interesan las palabras, parece que no están pendientes de lo que allí se cuece. Llevan una cantinela aprendida y todo hay que adaptarlo a ese mensaje que, en la mayoría de los casos, hace que los escuchantes desconecten su atención y piensen en lo ridículo que resulta ver a dos personas hablándose, sin escucharse. Y mientras, el ciudadano, intuye que de esa manera pocas soluciones se van a aportar para mejorar esta sociedad que tanta necesidad tiene de soluciones para los problemas de las personas, que, a fin de cuentas, son los sujetos pasivos, a los que solo se suelen dirigir nuestros políticos, cuando necesitan de sus sufragios.