¿FUGITIVOS,
EMIGRANTES, DELINCUENTES...?
- Óyeme abuelo ¿por qué tuvieron que marcharse a
Egipto, Jesús, María y José?
- Bueno, porque el rey Herodes quería matar al
Niño Jesús, porque temía que lo sustituyera y le arrebatara la corona.
- Ya. Pero ¿por qué se fueron a Egipto y no
vinieron a España en una patera, como esos hombres, mujeres y niños, que salen
en la tele a menudo?
- Porque el ángel que le hablo en sueños a José le
dijo que se fueran a Egipto, una tierra próxima a la de Israel, donde no podía
mandar su ejército Herodes.
- Oye abuelo, y ¿por qué no puede venir ahora ese
ángel y decir a toda esta buena gente dónde deben ir, para estar a salvo?
Porque, ya ves, se ahogan muchos, a otros los dejan en un inmenso campo, lleno
de tiendas de campaña y, creo yo que allí se olvidan de ellos. ¿Te acuerdas
cuando estuvo el Papa con ellos? ¡Entonces, sí que salieron en la tele!
- Yo creo que eso debió ser porque Jesucristo era
muy importante y vino al mundo para salvarnos del pecado de Adán y Eva.
- Hombre, abuelo... No digas eso, porque yo he
oído que para Dios todos somos importantes. ¿No te parece que somos nosotros
los que la liamos, no le escuchamos y damos lugar a todo este desorden que hay
en el mundo?
- Bueno, quizás tengas razón. A veces me imagino
que nos ocurriera algo parecido a lo de esos hombres, mujeres y niños que has
mencionado y me dan ganas de llorar.
- Y no te parece que sería más sencillo, en lugar
de imaginarlo, que todos hiciéramos lo que el Papa: acoger a algunos de esos
que están pasándolo mal o, además de las figuras, poner una “familia necesitada
en nuestra Navidad”.
- Calla, que no te oigan, que la vamos a liar.

