AUNQUE SOY DE LA MANCHA NO MANCHO A NADIE

Recopilación de artículos sobre Manzanares

viernes, 28 de mayo de 2021

CONVERSACIONES DE YO CONMIGO - 34

 


 

La espiral -¿o el bucle?- quasi primaveral.


- Hola MÍ ¿Qué tal tu día?

- Buenas tardes-noches YO. Yo diría que no ha estado mal. Ya sabes que, a veces, desear algo, conlleva el riesgo de verlo cumplido y, hoy he visto el progreso del cumplimiento de un deseo largo tiempo acariciado familiarmente. Y como consecuencia hemos avanzado un montón en una obra, casi faraónica, que me gustaría ver terminada.

Pero... a TI, TE veo un tanto mustio. ¿No será la primavera que te ha despertado la melancolía?

- Bueno, lo cierto es que ME conoces mejor que YO mismo. Pero no es la melancolía. A veces una frase o una imagen o una cita, te hacen pensar y elucubrar sobre la vida propia y te pones muy serio.

             Porque, ¿Qué hubiera ocurrido si, lo que sucedió en un momento dado, hubiera sido de otra manera? ¿O esa elección que hiciste o hice o hicimos –porque no te olvides que este desdoblamiento de personalidades, no es bipolaridad, sino divertimento, porque somos uno, hablando CONMIGO mismo- hubiera sido distinta? ¿Qué hubiera pasado si, el tiempo perdido en tontadas o durmiendo en exceso o “perreando”, lo hubiéramos aprovechado en el estudio o el aprendizaje, en conseguir terminar este o aquel estudio que dejé a medias?

 - Bueno, ME parece que ya estamos otra vez con eso de que toda la vida es sueño y los sueños... sueños son, caray. De qué TE sirve seguir perdiendo el tiempo con divagaciones que no TE llevan a ninguna parte. A MÍ, ME da por pensar que hubiera podido ser un gran futbolista o un magnífico cirujano o un artista que hiciera obras inigualables o un empresario de éxito que hubiera creado una línea de productos maravillosa, que ME arrebataran de las manos. Pero eso es meterte en una espiral o en el bucle, como se dice ahora, para seguir soñando con lo que ni pudo, ni fue, ni será. Despierta y piensa en positivo ¿TU TE arrepientes de tu vida, cambiarías algunas páginas de ella, y con ellas todas las consecuencias positivas y negativas que sucedieron con motivo de esas decisiones o vivencias tan propias e íntimas, tan tuyas?

- ¿Sabes qué te digo MI? ¡Que te vayas a hacer puñetas! ¡TU lo que quieres es liarme! ¡Pues bueno soy yo para que me piquen el billete! ¡Es que no sé por qué hablo contigo! ¡Siempre tienes que llevarte la razón! ¡Hala, no me hables!

 - ¿TE das cuenta de que no hay quien hable CONTIGO? Pero no te preocupes que esto no se acaba aquí. Seguiremos en otra ocasión. TE quiero, MI YO.


martes, 9 de marzo de 2021

CONVERSACIONES DE YO CONMIGO – 33 - SUENA UNA CAMPANA




 

Suena una campana

 

- Buenos días MI. Hace tiempo que no echamos una parrafada, de las que tan reforzados salimos, aunque no sea nada más que por el desahogo que me produce.

 

- Oye YO, me interrumpes en este momento en que estaba pensando en apagar la televisión mañanera, en la que, por cierto, se cuentan mil y una fábulas, que solamente se creen los que aparecen cada día, sobre todo los políticos, que me tienen hasta ahí mismo, porque cada día estamos peor en eso de la igualdad y hay miles de ellos que viven del cuento, la mayor parte ineptos y lameculos, que quedan muy bien, con sus trajes y vestidos, para la cámara caprichosa.

 

- Bueno no iba YO por ahí, porque parece que eso no tiene remedio y solo sirve de piedra de escándalo. Quería que me dijeras si adelanta mi reloj, porque tengo y siete y está sonando la campana del Ángelus de la Ermita.

 

- No. TU vas bien, es el reloj del mecanismo de la campana el que atrasa un poco. Pero, de todas formas, ahora que me has mostrado tu pesimismo, es una gozada, cuando cada mediodía suenan esas campanas de la Ermita de la Veracruz, que nos recuerda, como ya lo hacían otras campanas con nuestros mayores, agricultores o no, que, a diario, hemos de volvernos y poner el corazón en sintonía con la MADRE DEL CIELO y destinar unos minutos a rezar, a pedir por lo propio y lo ajeno, a dar gracias a la Virgen por su intercesión y a pedirle que nos siga acompañando, hasta que nos coja de la mano y nos acerque a la Presencia de Dios que nos recibirá, magnánimo, a su lado.

 


- Realmente, estoy CONTIGO, en que no es tanto lo que se nos pide, porque tampoco es una obligación como en otras religiones. Sin embargo, ese alto en el camino para rezar, son momentos no perdidos que, incluso recuperamos con creces a lo largo del día. Por cierto, con esto de no poder besar el pie los viernes a Jesús, ¿ha perdido capacidad de convocatoria la Ermita abierta cada día?

 

- ¡Quía! Ni de coña pierde ese reguerillo de personas que acudimos a sus pies. Es cierto que ya estamos deseando poder volver a besarlo. Yo el primero. Pero Jesús es mucho Jesús y lo queremos como a la niña de los ojos. Eso sin olvidar a la cotitular de Esperanza y su “tocaya” de Misericordia. ¡Ah! Y San Juan, que ahora lo han vestido de hebreo por primera vez.


 

- Ya TE has ido, como siempre, del tema. Hemos empezado con el reloj y la campana y terminamos con tu innegociable devoción a todo lo que suene a Jesús del Perdón y su ermita.

 

- Quizás lleves razón MI, porque en estos tiempos aciagos para muchos y muchas, cuando el resto estamos “cagados” de miedo por si nos pica el bicho, es bonito escuchar la campana cada mediodía y mirar en la lejanía, adivinando que la espadaña de esa Ermita, tan nuestra, tan bella, es el más eficaz localizador de la misericordia y la esperanza cristiana en Dios Uno y Verdadero.

 

- Ya volvió phanaticus bendito sea Dios.

sábado, 9 de enero de 2021

CONVERSACIONES DE YO CONMIGO – 31

 



 

Ese rayito de sol

 

- Buenos días YO, ¡cuánto has madrugado!, apenas está amaneciendo y te veo absorto, mirando por la ventana, hacia la nada, quizás pensando en algo o en alguien.

 

- Hola MI, ME conoces demasiado, para saber que soy un tanto “morrongo” y pienso o quizás rebobino esos recuerdos que me llenan de alegría o de pesar, según sea el caso.

 

Pero, en estos momentos, esa absorción, me lleva a la contemplación de aquel árbol de enfrente de la ventana, “casi desnudo” a estas alturas del final del otoño. Observa cómo sale el sol y, cual si de un potente y delicado foco se tratara, está alumbrando, de una manera muy sutil, las pocas hojas, doradas, que todavía no han caído de las ramas.

 

- Acércate, es un espectáculo impresionante, ¿lo ves?

 


- Tienes razón YO, parece que cada hoja es de un oro finísimo y muy pulido, que brilla y destella una luz y una belleza inconmensurable. Es realmente un prodigio de la naturaleza, que nos brinda un espectáculo apasionante, imposible de reproducir. La belleza de lo viejo, de lo gastado, de lo que está al borde de la extinción.

 

- Claro MI. Y si profundizamos en esa imagen inigualable, al fondo, como entre neblina, como si estuviera velada esa imagen posterior, aparece majestuosa la iglesia de la plaza, como si se tratara de una saeta, de un cohete presto a partir a planetas lejanos, dispuesta a comenzar, un día más, su eterno testimonio, su misión orientadora, porque, tantas veces como hemos ido y venido por esos mundos de Dios, lo primero y lo último que divisábamos, a la venida o a la ida, era la majestuosa torre, símbolo casi eterno de un pueblo al que tanto hemos querido y queremos y que te embarga o te embauca con todos sus atractivos y sus despectivos.

 

- Ya, YO, pero me temo que tu no das puntada sin hilo y quizás estás devanando esa gran madeja de tu cerebro, porque has encontrado un símil a todo esto, en este reflexionar perpetuo tuyo del otoño de nuestras vidas.

 

- Sí, ME conoces bien, estoy pensando, en primer lugar, en la belleza del otoño, en cualquier pequeño detalle en el que te detengas, o lo que es lo mismo, que no tiene por qué ser desechable lo que se aproxima al abismo, porque tiene ese punto de belleza y solera que adquieren las personas y las cosas, aunque deterioradas, con el paso del tiempo. Y, una última apreciación, importante ella: en todo lo del hombre, en lo material, en lo bello y en lo menos bello, al fondo, muy dentro de todo, está siempre la mano y el aliento de ese SER que nos pensó y nos creó, antes incluso de que nosotros lo pidiéramos o lo pensáramos. Es bello este despertar o madrugar de hoy. Este levantarme CONMIGO interior.

 


- Ya salió el hombre religioso que constantemente pugnas por exteriorizar. Pero no por eso eres mejor que todos los demás. Eres alguien especial, solo porque fuiste pensado, como todos y todas, especialmente así.

 

- Nos estamos poniendo melodramáticos a horas tan tempranas. Gracias por la compañía y por la conversación. ¿Te puedo desear FELIZ NAVIDAD?

 

- Déjalo. Es mejor que nos lo deseemos cada día, pero especialmente en esa Noche Santa, en la que todavía no sabemos cuántos estaremos, pero que deseo que estemos. Anda, comienza a moverte y camina, que falta te hace.    

lunes, 23 de noviembre de 2020

25 DE NOVIEMBRE - Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer


El comienzo del fin

25 de noviembre,

Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

 

MIGUEL ÁNGEL MESA, miguelmesabouzas@gmail.com

 

ECLESALIA, 23/11/20.- Mira a través del cristal y le hiere la luminosidad azul del cielo, la variedad de colores de los árboles en este otoño de su vida, las risas y los gritos de los niños y las niñas al lanzarse desde el tobogán y, sobre todo, los besos, las miradas acariciadoras de una pareja abrazada en un banco del parque…

 

Baja la mirada y se tapa los oídos, para no ver ni escuchar la llamada que siente para bajar a pasear, a tomar el sol del mediodía. Algo que tiene terminantemente prohibido. Recuerda cuando aún reía y salía a tomar una cerveza con sus amigas…

 

Por eso las tinieblas empapan aún más de angustia su corazón. Se le ha ido adentrando el silencio sumiso ante la altivez, el menosprecio y las palabras humillantes. Ante las miradas de fuego y la coacción de lo que un día saboreó con placer y hoy siente como un permanente abuso.

 

No sabe cómo pasó, pero, en un rapto de locura, o de profunda lucidez, recordó el teléfono de su amiga íntima, a la que tenía prohibido ver o llamar, y marcó. No hubo disculpas ni lamentos, solo una súplica: “Ven, te necesito”. Y como contestación: “Estoy allí en 10 minutos”.

 

No hubo tampoco necesidad de más explicaciones. Sin tiempo que perder, recogieron lo imprescindible, bajaron las escaleras y salieron a la calle. En el parque, cruzando la calle, las niñas seguían riendo y columpiándose, los árboles mecían sus hojas de mil colores al compás del viento, la misma pareja que vio desde la ventana seguía besándose, como si solo existieran ellos dos en el universo, y el cielo límpido y azul iluminó de pronto su mirada.

 

“Por fin. Vámonos de aquí. Hoy es el comienzo del fin de tu infierno”, le dijo su amiga.

 

Y ella, con los ojos bañados en lágrimas, la abrazó y solo pudo añadir: “Gracias. Sabía que estarías a mi lado cuando tuviera la fortaleza de pedírtelo”.

 

Metieron la pequeña maleta en el coche. Sintió una calidez inusual al sentarse en su interior. Se abrazaron de nuevo. Su amiga lo puso en marcha y aquella celda de castigo se fue alejando. No quiso mirar atrás. Eran las 13:15 en una tibia mañana de un 25 de noviembre.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia). 

viernes, 20 de noviembre de 2020

CONVERSACIONES DE YO CONMIGO - 29

 



¿Fruta del tiempo?

 

- PerdónaME, pero si no lo digo reviento. Es que, en los últimos años, vengo observando, como amante del séptimo arte que, sobre todo en la programación de televisión, al margen de los noticiarios que son la crónica de tribunales y el quiero y no puedo de los políticos, todo lo que ponen va de una violencia extrema o de fornicio, hasta en horario infantil.

 

- Llevas razón, parece que no hay nada más que ver, ni de lo que informarse. Menos mal que actualmente existen esas plataformas de pago, en las que ver lo que a cada uno convenga, sin anuncios, sin violencia si así lo deseas y sin sexo a raudales. Pero convendremos que las otras, en abierto, también las pagamos, soportando tropecientos minutos de publicidad o con nuestros impuestos.

 

- Parece mentira que, cuando éramos adolescentes y jóvenes, cualquier “destape” de nada era desechado por la censura de los sesenta y setenta del pasado siglo y, como consecuencia, se decía que estábamos reprimidos si mirábamos a la persona del otro sexo con ojos de deseo y lujuria.

 

Porque, si lo piensas con los ojos de ahora, no podía ser malo aquello, dado que la juventud y adolescencia, es una época de la vida en la que se están despertando todos los instintos, el despertar a la vida, en la que tomamos conciencia de nuestra identidad como personas y en la que se está fortaleciendo la personalidad que, unos años después, nos llevará o nos llevaba a contraer responsabilidades, como las de formar una familia o consolidar la posición que habíamos de ocupar en la vida y en la sociedad de aquellos tiempos.

 

- Ya, pero ahora, cualquier joven no puede ni soñar con lo que podría ser su vida futura, porque hemos entrado en una espiral en la que es muy difícil asentarse y encontrar un puesto en la sociedad, porque, en primer lugar, no es posible que, por lo menos hasta los treinta años, puedan llegar a tener alguna pequeña seguridad, como por ejemplo un trabajo interino y poco estable. Es una verdadera pena.

 

- Bueno, pero la cuestión es que nos hemos desviado de aquello que era o quería ser el centro de esta conversación: la violencia y el erotismo, cuando no pornografía, de las películas que actualmente se programan en las cadenas de televisión que vemos en abierto.

 

- Ya caigo, quizás lo más conveniente sea huir de todo eso y ser más selectivos a la hora de ver televisión y permitir a nuestros hijos o nietos ver su ración de programas de televisión que tampoco, en algunos o muchos casos, están exentos de violencia y sexismo.

 

- Y ¿ya está? ¿Eso es todo?

 

- Bueno, es que no se me ocurre, cómo podríamos intentar que los canales de televisión fueran rentables y tuvieran muchos ingresos, si no programan lo que quiere la mayoría. Aunque tampoco estoy seguro que eso sea lo que quiere la mayoría. Quizás es una forma de imponer un estilo de televisión que a nadie beneficia o del que solo obtienen beneficio algunos.

 

- Pues me he quedado igual amiguito. Pero en otro momento continuaremos. De momento he localizado una peli que ponen dentro de un rato y con la que espero pasarlo razonablemente bien y que a su término no haya de considerar que he perdido el tiempo.

 

- Me apunto colega. Gracias por la información.


jueves, 5 de noviembre de 2020

CONVERSACIONES DE YO CONMIGO - 30

 



¿Por qué y para qué?

 

- Querido YO, si no lo digo reviento, ¿Cuántas cosas tienes acumuladas que las compraste, las dejaste ahí o las guardaste y no las usaste porque las olvidaste?

- PERDONA-ME, pero, ¿cuántos libros, cuantos CD y DVD tienes archivados y no has llegado ni tan siquiera a hojear o escuchar o ver los primeros minutos, ni lo harás nunca?

- Perdón, mis disculpas, pero es que primero debería haberte explicado a qué viene toda esta agresión inicial de preguntón o curioso. Bien sé YO de qué pie cojeo o cojeamos.

Ocurre, que hacía muchos años que no desmontaba una casa o la veía desmontar. Se lo decía a mi mujer, que tantas mudanzas ha vivido, a causa de mi profesión, que rondaba casi la de feriante. Tres años aquí, dos allí, cinco en la otra parte... En este caso, se trata de deshacer una casa para comenzar obras, porque sus anteriores moradores murieron y un matrimonio joven quiere reformarla, para convertirla en su hogar.

Parece mentira, todo lo que vas descubriendo en este proceso. Porque no cabe duda que estás deshaciendo algo que han ido atesorando o acumulando otras personas, nuestros ascendientes, en épocas pasadas y a lo largo de toda una vida. Porque recuerdo aquellas mudanzas cuando niño... Ya sabes que siempre vivimos de alquiler, algo que no está de moda en la actualidad, porque quizás los alquileres actuales se diferencien poco con lo que supone pagar la cuota mensual de un préstamo, con el que vas pagando tu casa. Y, cuando niño, lo recuerdo con mucha nostalgia, una familia como la mía, necesitaba pocos medios de transporte para trasladar los cuatro cacharros que, aparte de las camas, una mesa camilla y cuatro sillas y un hermoso aparador, poseíamos como precioso capital que usábamos y que quizás comprábamos de segunda u octava mano. Eran otros tiempos.

 Ahora, empiezas a sacar cosas, olvidadas, por supuesto y, se eterniza el proceso de selección de lo que vale, lo que no vale, lo que estorba, lo que no cabe, lo que no nos gusta, lo que quizás se puede vender por cuatro perras, lo que pesa mucho, lo que...

Es eterno este proceso. No se acaba nunca. Hasta es posible que se te deslice alguna lágrima, por la añoranza o por el recuerdo que te trae esto o lo otro. Aquel recordatorio, este juguete, aquella bicicleta vieja, la caja de las pocas herramientas del hombre de la casa, tu padre o el suyo. Y se te hace eterno, doloroso, pesado, muy pesado, el proceso de desalojar o deshacerte de todo aquello que formó parte de la vida de una familia a la que perteneció un ser o persona muy querida para ti. Y te cansas y te hartas, porque nunca se acaba.

Y una y mil ves, te preguntas o le preguntas a tu media naranja: “¿PA QUÉ TANTO? CUANDO LLEGUEMOS A CASA, A NUESTRA CASA, VAMOS A HACER SÁBADO Y A SACAR TANTOS TRASTOS COMO TENEMOS NOSOTROS, PARA QUE NO LES OCURRA IGUAL A NUESTRAS HIJAS.

 - ¿Sabes? Ya he sacado un montón de periódicos y una bolsa de calcetines viejos, que tenía arrinconados en la cochera. Y cuando me recupere y tenga fuerza, seguiré con el proceso.

- A que no eres capaz de seguir con el proceso que me describes. Seguirás acumulando, como un Diógenes cualquiera y te olvidarás de que tenemos muchas cosas que no nos sirven para nada, pero que llenan huecos, que quizás nos harían falta para que corra el aire. Somos así.

- Oye. Que lo hago. ¿Nos apostamos algo?

- Vale. Lo dejamos. ¿De acuerdo? Pero no olvides que hay mucha gente que sigue estando como tu estuviste, con poco que llevarse a la boca o al bolsillo y que aspiran a acaparar lo que tú y los tuyos acapararon.

- Joer, ya estamos como siempre.


sábado, 12 de septiembre de 2020

CONVERSACIONES DE YO CONMIGO - 26


 




Y en esto... llegó Jesús (del Perdón)

 

- Por cierto, YO, hace demasiado que no divagamos o nos ponemos serios o nos echamos unas risas internas o… qué se yo. La pandemia nos está cambiando y, quizás, nos induce a pensar que, esto de la “NUEVA NORMALIDAD”, es totalmente NORMAL. Y todo nos lleva a pensar, con esos miles de afectados o contagiados que se publican cada día, que “por hoy nos hemos librado” y que, quizás mañana no tengamos tanta suerte. Somos escépticos respecto a lo de las vacunas y pensamos que no llegarán a tiempo. Al menos, no para nosotros. Porque, fíjate que cerquita, rodeándonos, están esas poblaciones que vuelven a confinar y no terminan de acabar con los problemas que, por desgracia les afectan.

 

- Pero, no me negarás que TÚ nunca habías pensado que esto llegaría a arruinar las fiestas de Jesús del Perdón o Patronales. Ni tú, ni yo, ni nadie, pensábamos que iba a llegar tan lejos todo esto, que íbamos a hacer habitual, como prenda, la dichosa mascarilla. Al menos, los que no somos científicos ni personal sanitario, que benditos sean por la labor que están llevando a cabo. Y si, en nuestra anterior conversación, te afeaba tu enclaustramiento, en ésta, quizás he de reprocharte que haces senda de tu casa a la Parroquia y viceversa, porque se trata de TU QUERIDO PADRE JESÚS DEL PERDÓN.

 

- Perdona MI. Habla con propiedad. Es NUESTRO QUERIDO PADRE JESÚS DEL PERDÓN. Y ya sé que me vas a aclarar que se trata de una escultura de madera policromada. Pero es que, en ningún caso llevarás razón. Porque, para cada hijo o hija de Manzanares, Jesús del Perdón, es algo distinto y especial, que nos lleva a proclamarlo nuestro Padre, Patrono, Maestro, Hermano, Amigo.

 

Quizás, con eso de la mascarilla, el día 5 de septiembre, no llegaste a percibir que, los que tuvimos la suerte de estar ahí, a las puertas de la Ermita de la calle Ancha o Jesús del Perdón, cuando Él apareció por el umbral del templo, sobre su carroza, entre un manto de humildes flores, que digo yo, que aquí somos pródigos en pedir, pero no tenemos lo que hay que tener, para matarnos por hacer cola para alfombrar esa carroza con las mejores flores del momento; que somos cansinos para contarle nuestras penas y cuitas, pero nos olvidamos cuando de agradecer se trata. ¿Te ha dado o te ha raspeado?

 

- Y como me he perdido expulsando demasiadas “babas”, continuo con mi narración. Cuando Él asomó por la puerta, ahí se acabó el YO y empezó el NOSOTROS, se acabó el JESÚS y empezó el SEÑOR GRACIAS POR ESTE AÑO MÁS. Se acabó el mirar hacia otro lado y empezaron a manar lágrimas de alegría y emoción. Y la gente, que tuvo la suerte de verlo pasar, un poco más deprisa que de costumbre, hacía un alto largo y quedaba como embobada, como si estuviéramos viendo pasar a nuestro padre o nuestra madre o nuestros seres queridos, que ya estarán junto a Él, en el cielo, porque hay un cielo y una tierra. Igual que hay un infierno, digo YO que medio vacío, porque este Cristo Nuestro, tiene un corazón así de grande.

 

- Te estás poniendo en plan “fanaticus” como te confirmaron hace unos años, sin pararse a mirar el diccionario y lo que esta palabra representa para el humano. Por eso, quiero que hagamos un alto “mu grande” y sigamos hablando eso de la fe tuya en Nuestro Padre Jesús del Perdón o Jesucristo Hijo del Dios Vivo, que igual da.

 

- De acuerdo, nos vemos entonces.