AUNQUE SOY DE LA MANCHA NO MANCHO A NADIE

Recopilación de artículos sobre Manzanares

sábado, 9 de enero de 2021

CONVERSACIONES DE YO CONMIGO – 31

 



 

Ese rayito de sol

 

- Buenos días YO, ¡cuánto has madrugado!, apenas está amaneciendo y te veo absorto, mirando por la ventana, hacia la nada, quizás pensando en algo o en alguien.

 

- Hola MI, ME conoces demasiado, para saber que soy un tanto “morrongo” y pienso o quizás rebobino esos recuerdos que me llenan de alegría o de pesar, según sea el caso.

 

Pero, en estos momentos, esa absorción, me lleva a la contemplación de aquel árbol de enfrente de la ventana, “casi desnudo” a estas alturas del final del otoño. Observa cómo sale el sol y, cual si de un potente y delicado foco se tratara, está alumbrando, de una manera muy sutil, las pocas hojas, doradas, que todavía no han caído de las ramas.

 

- Acércate, es un espectáculo impresionante, ¿lo ves?

 


- Tienes razón YO, parece que cada hoja es de un oro finísimo y muy pulido, que brilla y destella una luz y una belleza inconmensurable. Es realmente un prodigio de la naturaleza, que nos brinda un espectáculo apasionante, imposible de reproducir. La belleza de lo viejo, de lo gastado, de lo que está al borde de la extinción.

 

- Claro MI. Y si profundizamos en esa imagen inigualable, al fondo, como entre neblina, como si estuviera velada esa imagen posterior, aparece majestuosa la iglesia de la plaza, como si se tratara de una saeta, de un cohete presto a partir a planetas lejanos, dispuesta a comenzar, un día más, su eterno testimonio, su misión orientadora, porque, tantas veces como hemos ido y venido por esos mundos de Dios, lo primero y lo último que divisábamos, a la venida o a la ida, era la majestuosa torre, símbolo casi eterno de un pueblo al que tanto hemos querido y queremos y que te embarga o te embauca con todos sus atractivos y sus despectivos.

 

- Ya, YO, pero me temo que tu no das puntada sin hilo y quizás estás devanando esa gran madeja de tu cerebro, porque has encontrado un símil a todo esto, en este reflexionar perpetuo tuyo del otoño de nuestras vidas.

 

- Sí, ME conoces bien, estoy pensando, en primer lugar, en la belleza del otoño, en cualquier pequeño detalle en el que te detengas, o lo que es lo mismo, que no tiene por qué ser desechable lo que se aproxima al abismo, porque tiene ese punto de belleza y solera que adquieren las personas y las cosas, aunque deterioradas, con el paso del tiempo. Y, una última apreciación, importante ella: en todo lo del hombre, en lo material, en lo bello y en lo menos bello, al fondo, muy dentro de todo, está siempre la mano y el aliento de ese SER que nos pensó y nos creó, antes incluso de que nosotros lo pidiéramos o lo pensáramos. Es bello este despertar o madrugar de hoy. Este levantarme CONMIGO interior.

 


- Ya salió el hombre religioso que constantemente pugnas por exteriorizar. Pero no por eso eres mejor que todos los demás. Eres alguien especial, solo porque fuiste pensado, como todos y todas, especialmente así.

 

- Nos estamos poniendo melodramáticos a horas tan tempranas. Gracias por la compañía y por la conversación. ¿Te puedo desear FELIZ NAVIDAD?

 

- Déjalo. Es mejor que nos lo deseemos cada día, pero especialmente en esa Noche Santa, en la que todavía no sabemos cuántos estaremos, pero que deseo que estemos. Anda, comienza a moverte y camina, que falta te hace.    

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