AUNQUE SOY DE LA MANCHA NO MANCHO A NADIE

Recopilación de artículos sobre Manzanares

lunes, 23 de septiembre de 2019

CONVERSACIONES DE YO CONMIGO - 10




El más allá

No sé si será la vejez cercana, pero me encuentro estos días “morrongueando” con el tema de la muerte. Ya sé que me has comentado muchas veces que a la muerte no se la espera, porque está ahí desde que nacimos.

Pero, hace poco, en mi Parroquia de toda la vida, donde me bautizaron, y donde, salvo el casamiento, se han desarrollado muchos acontecimientos religiosos de mi vida y la de mi familia, ha tenido lugar el funeral por los difuntos del mes pasado y, al contrario que otras veces, había mucha gente para orar y pedir por el eterno descanso de esas personas; unas más conocidas y otras menos, pero todas iguales a la hora de la muerte, ya sean grandes hombres o mujeres o personas humildes y sin importancia.

Días después, un domingo por la mañana, me encuentro con un programa en la 2 a primera hora, en el que se puede ver un banquete sencillo de representantes de las tres religiones monoteístas, para conmemorar el final del Ramadán. Son personas que están varios escalones por encima de mi concepción de las religiones. Digo esto, porque solo conozco, creo que superficialmente, la nuestra, la cristiana y, eso me da para pensar, si solo nos salvamos los seguidores de Cristo o, ese Buen Dios, al que me gusta nombrar así, porque lo siento sencillo y bueno, solo habita en nuestros templos o también lo está en las sinagogas y en las mezquitas.

Me da por pensar en que, soy católico y cristiano, porque he nacido aquí y medito sobre la condición martirial de los cristianos que han nacido en tierras donde el cristianismo es minoritario y también pienso en esos otros cristianos que viven entre nosotros, pero no son católicos. ¿Qué pasa con esas personas a las que no conozco, aunque haya iglesias protestantes o evangélicas en nuestro pueblo? ¿Se salvarán ellos también?

Y a todo ello uno algunas preguntas más, pero la fundamental, dirigiéndome a ese hombre religioso que habita dentro mío, como de cada cual: ¿Realmente tenemos que estar pensando constantemente en si nos salvaremos o no? ¿Cómo podemos medir la misericordia del Padre Eterno? ¿No es mejor ser una buena persona siempre y preocuparse también de los mandamientos? ¿Solo nos salvamos los que vamos a la iglesia?

Perdona, me estoy enrollando y agradezco tu crítica. YO, entiendo que, todo esto no es tan complicado, y no debería ser necesario estar pensando siempre en el palo y la zanahoria, porque Dios, ME parece a MI, no mide de esa manera. Pero viendo a tanta gente pidiendo por sus deudos, me ha dado por pensar que es una bendición de Dios que tanta gente se preocupe por la salvación de los suyos y quizás, nos preocupamos más de lo que menos importa para nuestras vidas y no reparamos en la otra. En la definitiva.

Vale. Corto ya. Pero seguro que esto te va a hacer pensar un poquito más en que somos eternos, pero tenemos mucho que aprender de la eternidad y la actualidad.