AUNQUE SOY DE LA MANCHA NO MANCHO A NADIE

Recopilación de artículos sobre Manzanares

lunes, 23 de noviembre de 2020

25 DE NOVIEMBRE - Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer


El comienzo del fin

25 de noviembre,

Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

 

MIGUEL ÁNGEL MESA, miguelmesabouzas@gmail.com

 

ECLESALIA, 23/11/20.- Mira a través del cristal y le hiere la luminosidad azul del cielo, la variedad de colores de los árboles en este otoño de su vida, las risas y los gritos de los niños y las niñas al lanzarse desde el tobogán y, sobre todo, los besos, las miradas acariciadoras de una pareja abrazada en un banco del parque…

 

Baja la mirada y se tapa los oídos, para no ver ni escuchar la llamada que siente para bajar a pasear, a tomar el sol del mediodía. Algo que tiene terminantemente prohibido. Recuerda cuando aún reía y salía a tomar una cerveza con sus amigas…

 

Por eso las tinieblas empapan aún más de angustia su corazón. Se le ha ido adentrando el silencio sumiso ante la altivez, el menosprecio y las palabras humillantes. Ante las miradas de fuego y la coacción de lo que un día saboreó con placer y hoy siente como un permanente abuso.

 

No sabe cómo pasó, pero, en un rapto de locura, o de profunda lucidez, recordó el teléfono de su amiga íntima, a la que tenía prohibido ver o llamar, y marcó. No hubo disculpas ni lamentos, solo una súplica: “Ven, te necesito”. Y como contestación: “Estoy allí en 10 minutos”.

 

No hubo tampoco necesidad de más explicaciones. Sin tiempo que perder, recogieron lo imprescindible, bajaron las escaleras y salieron a la calle. En el parque, cruzando la calle, las niñas seguían riendo y columpiándose, los árboles mecían sus hojas de mil colores al compás del viento, la misma pareja que vio desde la ventana seguía besándose, como si solo existieran ellos dos en el universo, y el cielo límpido y azul iluminó de pronto su mirada.

 

“Por fin. Vámonos de aquí. Hoy es el comienzo del fin de tu infierno”, le dijo su amiga.

 

Y ella, con los ojos bañados en lágrimas, la abrazó y solo pudo añadir: “Gracias. Sabía que estarías a mi lado cuando tuviera la fortaleza de pedírtelo”.

 

Metieron la pequeña maleta en el coche. Sintió una calidez inusual al sentarse en su interior. Se abrazaron de nuevo. Su amiga lo puso en marcha y aquella celda de castigo se fue alejando. No quiso mirar atrás. Eran las 13:15 en una tibia mañana de un 25 de noviembre.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia). 

viernes, 20 de noviembre de 2020

CONVERSACIONES DE YO CONMIGO - 29

 



¿Fruta del tiempo?

 

- PerdónaME, pero si no lo digo reviento. Es que, en los últimos años, vengo observando, como amante del séptimo arte que, sobre todo en la programación de televisión, al margen de los noticiarios que son la crónica de tribunales y el quiero y no puedo de los políticos, todo lo que ponen va de una violencia extrema o de fornicio, hasta en horario infantil.

 

- Llevas razón, parece que no hay nada más que ver, ni de lo que informarse. Menos mal que actualmente existen esas plataformas de pago, en las que ver lo que a cada uno convenga, sin anuncios, sin violencia si así lo deseas y sin sexo a raudales. Pero convendremos que las otras, en abierto, también las pagamos, soportando tropecientos minutos de publicidad o con nuestros impuestos.

 

- Parece mentira que, cuando éramos adolescentes y jóvenes, cualquier “destape” de nada era desechado por la censura de los sesenta y setenta del pasado siglo y, como consecuencia, se decía que estábamos reprimidos si mirábamos a la persona del otro sexo con ojos de deseo y lujuria.

 

Porque, si lo piensas con los ojos de ahora, no podía ser malo aquello, dado que la juventud y adolescencia, es una época de la vida en la que se están despertando todos los instintos, el despertar a la vida, en la que tomamos conciencia de nuestra identidad como personas y en la que se está fortaleciendo la personalidad que, unos años después, nos llevará o nos llevaba a contraer responsabilidades, como las de formar una familia o consolidar la posición que habíamos de ocupar en la vida y en la sociedad de aquellos tiempos.

 

- Ya, pero ahora, cualquier joven no puede ni soñar con lo que podría ser su vida futura, porque hemos entrado en una espiral en la que es muy difícil asentarse y encontrar un puesto en la sociedad, porque, en primer lugar, no es posible que, por lo menos hasta los treinta años, puedan llegar a tener alguna pequeña seguridad, como por ejemplo un trabajo interino y poco estable. Es una verdadera pena.

 

- Bueno, pero la cuestión es que nos hemos desviado de aquello que era o quería ser el centro de esta conversación: la violencia y el erotismo, cuando no pornografía, de las películas que actualmente se programan en las cadenas de televisión que vemos en abierto.

 

- Ya caigo, quizás lo más conveniente sea huir de todo eso y ser más selectivos a la hora de ver televisión y permitir a nuestros hijos o nietos ver su ración de programas de televisión que tampoco, en algunos o muchos casos, están exentos de violencia y sexismo.

 

- Y ¿ya está? ¿Eso es todo?

 

- Bueno, es que no se me ocurre, cómo podríamos intentar que los canales de televisión fueran rentables y tuvieran muchos ingresos, si no programan lo que quiere la mayoría. Aunque tampoco estoy seguro que eso sea lo que quiere la mayoría. Quizás es una forma de imponer un estilo de televisión que a nadie beneficia o del que solo obtienen beneficio algunos.

 

- Pues me he quedado igual amiguito. Pero en otro momento continuaremos. De momento he localizado una peli que ponen dentro de un rato y con la que espero pasarlo razonablemente bien y que a su término no haya de considerar que he perdido el tiempo.

 

- Me apunto colega. Gracias por la información.


jueves, 5 de noviembre de 2020

CONVERSACIONES DE YO CONMIGO - 30

 



¿Por qué y para qué?

 

- Querido YO, si no lo digo reviento, ¿Cuántas cosas tienes acumuladas que las compraste, las dejaste ahí o las guardaste y no las usaste porque las olvidaste?

- PERDONA-ME, pero, ¿cuántos libros, cuantos CD y DVD tienes archivados y no has llegado ni tan siquiera a hojear o escuchar o ver los primeros minutos, ni lo harás nunca?

- Perdón, mis disculpas, pero es que primero debería haberte explicado a qué viene toda esta agresión inicial de preguntón o curioso. Bien sé YO de qué pie cojeo o cojeamos.

Ocurre, que hacía muchos años que no desmontaba una casa o la veía desmontar. Se lo decía a mi mujer, que tantas mudanzas ha vivido, a causa de mi profesión, que rondaba casi la de feriante. Tres años aquí, dos allí, cinco en la otra parte... En este caso, se trata de deshacer una casa para comenzar obras, porque sus anteriores moradores murieron y un matrimonio joven quiere reformarla, para convertirla en su hogar.

Parece mentira, todo lo que vas descubriendo en este proceso. Porque no cabe duda que estás deshaciendo algo que han ido atesorando o acumulando otras personas, nuestros ascendientes, en épocas pasadas y a lo largo de toda una vida. Porque recuerdo aquellas mudanzas cuando niño... Ya sabes que siempre vivimos de alquiler, algo que no está de moda en la actualidad, porque quizás los alquileres actuales se diferencien poco con lo que supone pagar la cuota mensual de un préstamo, con el que vas pagando tu casa. Y, cuando niño, lo recuerdo con mucha nostalgia, una familia como la mía, necesitaba pocos medios de transporte para trasladar los cuatro cacharros que, aparte de las camas, una mesa camilla y cuatro sillas y un hermoso aparador, poseíamos como precioso capital que usábamos y que quizás comprábamos de segunda u octava mano. Eran otros tiempos.

 Ahora, empiezas a sacar cosas, olvidadas, por supuesto y, se eterniza el proceso de selección de lo que vale, lo que no vale, lo que estorba, lo que no cabe, lo que no nos gusta, lo que quizás se puede vender por cuatro perras, lo que pesa mucho, lo que...

Es eterno este proceso. No se acaba nunca. Hasta es posible que se te deslice alguna lágrima, por la añoranza o por el recuerdo que te trae esto o lo otro. Aquel recordatorio, este juguete, aquella bicicleta vieja, la caja de las pocas herramientas del hombre de la casa, tu padre o el suyo. Y se te hace eterno, doloroso, pesado, muy pesado, el proceso de desalojar o deshacerte de todo aquello que formó parte de la vida de una familia a la que perteneció un ser o persona muy querida para ti. Y te cansas y te hartas, porque nunca se acaba.

Y una y mil ves, te preguntas o le preguntas a tu media naranja: “¿PA QUÉ TANTO? CUANDO LLEGUEMOS A CASA, A NUESTRA CASA, VAMOS A HACER SÁBADO Y A SACAR TANTOS TRASTOS COMO TENEMOS NOSOTROS, PARA QUE NO LES OCURRA IGUAL A NUESTRAS HIJAS.

 - ¿Sabes? Ya he sacado un montón de periódicos y una bolsa de calcetines viejos, que tenía arrinconados en la cochera. Y cuando me recupere y tenga fuerza, seguiré con el proceso.

- A que no eres capaz de seguir con el proceso que me describes. Seguirás acumulando, como un Diógenes cualquiera y te olvidarás de que tenemos muchas cosas que no nos sirven para nada, pero que llenan huecos, que quizás nos harían falta para que corra el aire. Somos así.

- Oye. Que lo hago. ¿Nos apostamos algo?

- Vale. Lo dejamos. ¿De acuerdo? Pero no olvides que hay mucha gente que sigue estando como tu estuviste, con poco que llevarse a la boca o al bolsillo y que aspiran a acaparar lo que tú y los tuyos acapararon.

- Joer, ya estamos como siempre.


sábado, 12 de septiembre de 2020

CONVERSACIONES DE YO CONMIGO - 26


 




Y en esto... llegó Jesús (del Perdón)

 

- Por cierto, YO, hace demasiado que no divagamos o nos ponemos serios o nos echamos unas risas internas o… qué se yo. La pandemia nos está cambiando y, quizás, nos induce a pensar que, esto de la “NUEVA NORMALIDAD”, es totalmente NORMAL. Y todo nos lleva a pensar, con esos miles de afectados o contagiados que se publican cada día, que “por hoy nos hemos librado” y que, quizás mañana no tengamos tanta suerte. Somos escépticos respecto a lo de las vacunas y pensamos que no llegarán a tiempo. Al menos, no para nosotros. Porque, fíjate que cerquita, rodeándonos, están esas poblaciones que vuelven a confinar y no terminan de acabar con los problemas que, por desgracia les afectan.

 

- Pero, no me negarás que TÚ nunca habías pensado que esto llegaría a arruinar las fiestas de Jesús del Perdón o Patronales. Ni tú, ni yo, ni nadie, pensábamos que iba a llegar tan lejos todo esto, que íbamos a hacer habitual, como prenda, la dichosa mascarilla. Al menos, los que no somos científicos ni personal sanitario, que benditos sean por la labor que están llevando a cabo. Y si, en nuestra anterior conversación, te afeaba tu enclaustramiento, en ésta, quizás he de reprocharte que haces senda de tu casa a la Parroquia y viceversa, porque se trata de TU QUERIDO PADRE JESÚS DEL PERDÓN.

 

- Perdona MI. Habla con propiedad. Es NUESTRO QUERIDO PADRE JESÚS DEL PERDÓN. Y ya sé que me vas a aclarar que se trata de una escultura de madera policromada. Pero es que, en ningún caso llevarás razón. Porque, para cada hijo o hija de Manzanares, Jesús del Perdón, es algo distinto y especial, que nos lleva a proclamarlo nuestro Padre, Patrono, Maestro, Hermano, Amigo.

 

Quizás, con eso de la mascarilla, el día 5 de septiembre, no llegaste a percibir que, los que tuvimos la suerte de estar ahí, a las puertas de la Ermita de la calle Ancha o Jesús del Perdón, cuando Él apareció por el umbral del templo, sobre su carroza, entre un manto de humildes flores, que digo yo, que aquí somos pródigos en pedir, pero no tenemos lo que hay que tener, para matarnos por hacer cola para alfombrar esa carroza con las mejores flores del momento; que somos cansinos para contarle nuestras penas y cuitas, pero nos olvidamos cuando de agradecer se trata. ¿Te ha dado o te ha raspeado?

 

- Y como me he perdido expulsando demasiadas “babas”, continuo con mi narración. Cuando Él asomó por la puerta, ahí se acabó el YO y empezó el NOSOTROS, se acabó el JESÚS y empezó el SEÑOR GRACIAS POR ESTE AÑO MÁS. Se acabó el mirar hacia otro lado y empezaron a manar lágrimas de alegría y emoción. Y la gente, que tuvo la suerte de verlo pasar, un poco más deprisa que de costumbre, hacía un alto largo y quedaba como embobada, como si estuviéramos viendo pasar a nuestro padre o nuestra madre o nuestros seres queridos, que ya estarán junto a Él, en el cielo, porque hay un cielo y una tierra. Igual que hay un infierno, digo YO que medio vacío, porque este Cristo Nuestro, tiene un corazón así de grande.

 

- Te estás poniendo en plan “fanaticus” como te confirmaron hace unos años, sin pararse a mirar el diccionario y lo que esta palabra representa para el humano. Por eso, quiero que hagamos un alto “mu grande” y sigamos hablando eso de la fe tuya en Nuestro Padre Jesús del Perdón o Jesucristo Hijo del Dios Vivo, que igual da.

 

- De acuerdo, nos vemos entonces.

  

CONVERSACIONES DE YO CONMIGO - 25

 



 La “nueva normalidad”

 

- Perdóname YO, pero, los últimos meses se me han pasado, lacónicamente, en un duermevela interminable, en el cual, ni haces ni dejas hacer. Es un abandono, un esperar y no saber qué.

 

- Tienes razón porque, han ido pasando las fases, una tras otra y, de pronto, nos hemos encontrado con una “normalidad” que no es normal. Porque lo cierto es, que el virus o coronavirus no se ha ido, está ahí, como lo estaba al principio, sea este en la fecha que cada uno quiera atribuir. Se producen rebrotes, nuevos confinamientos aquí y allá y, qué quieres que te diga, parece que seguimos esperando algo inesperado y casi siempre peor que lo que tenemos.

 

- Es curioso que no haya habido Feria y Fiestas y casi todos lo veamos tan normal y, supongo que, la mayoría pensábamos que, en septiembre, para Jesús, nos desquitaríamos y disfrutaríamos de unas hermosas Fiestas Patronales, aunque no haya ni una terraza en la Plaza y el verano esté pasando, sin pena ni gloria, a la espera de que nos digan que han encontrado el remedio del mal. Como si esperáramos algo inesperado, sin ninguna fe en que lo vayamos a encontrar.

 

- Por cierto y ya que lo mencionas, no me explico lo de la Plaza de las Palomas, desierta de la algarabía y el colorido que dan al verano esas terrazas de bares y heladería, en el que solazarse, descansar, refrescarse y reponer fuerzas, al tiempo que cotillear o escuchar un concierto o una representación o... qué se yo.

 

- Lo cierto YO, es que esto es raro, pero raro, raro, raro. Y más cierto, es que no hay nadie que parezca dispuesto a animar el cotarro. Se impone la prudencia y repartirse cada cual por esas terrazas que han surgido, sobre todo por la zona del Gran Teatro y las tradicionales de los Paseos del Río y tratar de plantar cara a lo que vaya viniendo.

 

- Bueno, tampoco TÚ te podrás quejar, porque llevas un verano de enclaustramiento hogareño que, con poco que te descuides, va a parecer que eres un recluso voluntario. Realmente hay que ser precavidos, pero no debes sugestionarte con tanto contagio como cada día acude a las notas de prensa y las pantallas de televisión. El día y la hora no lo sabemos, y hay que vivir, precavidos, pero un poco libres.

 

- Tienes razón, pero cuando te relatan cómo han muerto los por desgracia afectados y afectadas, te causa un cierto pavor intentar ponerte en su pellejo. Lo cierto es que, será lo que Dios quiera y habrá que seguir viviendo el tiempo que nos quede, pero con cuidado de no descuidarnos, porque tiempo habrá de marcharnos para siempre.

martes, 26 de mayo de 2020

CONVERSACIONES DESDE MI CONFINAMIENTO – 3



Pentecostés

- Hace calor, YO. Y desde este confinamiento en fase 1, como persona de riesgo, a la que sus achaques le empiezan a pasar facturas de importes demasiado elevados, columbro que, esta primavera que se aproxima al estío, pasará, sin pena ni gloria en este caso, porque no he sido capaz de escaparme para contemplar la belleza del río que corre o las amapolas que, en su efímera vida, nos deleitan los sentidos.

        Pero no es ahí, donde quería llegar. Porque, si no lo aprendimos mal, a lo largo de la vida, Pentecostés, es la cincuentena de días que esperaron los discípulos del Señor, hasta la venida de su Espíritu. Porque, hasta un buen Cursillo en 2007, YO no había acertado a imaginar qué era eso del Espíritu Santo.

- Perdón, déjame intervenir: Lo cierto es que cada uno puede creer lo que quiera, pero es harto difícil creer en eso, cuando no has experimentado la Fuerza y el Poder de ese Dios Grande, que se manifiesta y fluye cuando quiere, pero que siempre está ahí, según YO creo, esperando que mejoremos nuestros modos, sensaciones y sentimientos, hacia EL y HACIA LOS DEMÁS, porque de NOSOTROS ya se encarga ÉL, cada día.

- Sí, dices bien, pero ¿qué ocurre con todos aquellos o aquellas, que no llegan a experimentar en sus vidas la FUERZA y el PODER, que ejerce en nuestras vidas ese PODER PARTICULAR, que se nos DONA a cada uno, en un momento particular de nuestra vida, sin que seamos capaces de presentirlo o adivinarlo?

- ¿Qué quieres que te diga? Bueno, sí te lo diré: Fue tan grande mi Pentecostés, ese que viví intensamente, muy cerca de nuestro pueblo, que, desde entonces, no ha habido tibieza humana, ya fuera célibe o no, que fuera capaz de mermar un ápice mi seguridad en una vida futura y la exigencia que, a cambio, no se me oculta, de entregarme sin condiciones a ser humilde testigo de la esperanza en ese mundo mejor para todos.

- Sin embargo, querido YO, te vas por la pata abajo, cuando presientes o intuyes que puede ser tu última hora, con esta zozobra del bichito que anda por ahí, en los estornudos del prójimo o la próxima.

- Me has tocado y hundido y hemos de terminar. Creo, Señor, pero aumenta mi fe. Te deseo un feliz Pentecostés, ya próximo. Que el Dios de la vida nos bendiga y proteja, para seguir caminando por esta Tierra un poco más. 

viernes, 17 de abril de 2020

CONVERSACIONES DESDE MI CONFINAMIENTO – 2






De verdad, ¡no lo entiendo!

- ¿Te has despertado ya? ¿O sigues amodorrado?

- No. Estaba entre meditando y rezando, porque, ¡caray! ¡la de pecados que estoy recordando! Y lo peor es, que hasta que pueda confesar, con eso de que esto durará hasta 2022 y a los abuelos nos desconfinarán los últimos... Lo mismo cuando salgamos han cambiado el pueblo de sitio.

- Eres muy gracioso. Pero la gracia la tendrás en el culo, porque a MÍ NO ME hace gracia ninguna esa perspectiva.

Igual que, no entiendo que el otro día fui a la consulta de mi enfermero al Centro de Salud y no había nadie en este centro sanitario. Supongo que es para que no nos contagiemos unos a otros, pero digo yo que seguirá habiendo enfermos, como los había antes de la pandemia y necesitarán que les receten o que los visiten y curen o palíen sus dolencias. Inexplicable.

Por cierto, yo tenía consultas en el Hospital y me las han anulado todas y cuando llamo para ver qué día me tocará que me vea el especialista para el que tenía cita a finales de marzo, nadie sabe decirme cuándo será ese día, porque están dedicados, en cuerpo y alma, a los aquejados del COVID 19. Lógico, pero ¿es que el resto de dolencias ya no son importantes? Lo cierto es que me dicen que, si estoy peor, me pase por urgencias y me atenderán. No lo critico, pero no lo entiendo.

- Por cierto, ¿Qué ha pasado con el Correo? Hace por lo menos tres semanas que no cae una carta en MI buzón. Ya ni un paquete de China o Amazon. ¿Están desaparecidos nuestros carteros? ¿O es que no son esenciales y los han dejado en sus casas? Es inaudito. Y yo, esperando que me llegue el aviso de un recibo de seguro, que debía haber ido a pagar a mi Banco.

- Y a todo esto, ¿qué te parecen nuestros políticos nacionales? Porque los locales se han reducido a tres, según pudimos ver en la foto de la toma de posesión de la nueva concejala de UCIN. ¿Será que saben algo que nosotros no? ¿De verdad, cumpliendo las distancias y precauciones de rigor, no nos contagiamos? ¿O es que el virus viaja por el aire y se acoge al calor humano?

Decía que nuestros políticos de relumbrón, los que salen en la televisión a todas horas, están más encontrados y más desunidos que nunca. Recordando aquellos Pactos de la Moncloa que TU Y YO vivimos en directo, es una vergüenza ver a una oposición que se recrea en restregar errores que ellos también cometerían o hubieran cometido, en el caso de ser Gobierno. ¿De verdad están por la labor de colaborar? ¿O es que les gusta mandar y no saben resolver, por lo que resulta más rentable intentar derribar al que gobierna y que se ha encontrado con un “belén” de padre y muy señor mío?

- Bueno, bueno, ya te estás poniendo rojo y levantando la voz y eso no te lo consiento. A callar voceras.

- Vale, te hago caso, pero... ¿Cuándo me van a ver en neumología? ¿Quizás han mandado la citación por Correos y se ha perdido en la marabunta del montón que deben tener pendiente de reparto?

- Hemos dicho que te callas. ¿o quieres que te ponga un bozal?

- Ya me callo. Pero, no hay derecho. Seguiremos hablando.

lunes, 13 de abril de 2020

CONVERSACIONES DESDE MI CONFINAMIENTO - 1






Mis tesoros

- Perdona, pero hace una eternidad que no tenemos una de nuestras conversaciones.

- Lo cierto YO, es que, como tú bien sabes, no me cuesta ningún sacrificio estar en casa, ya va para un mes, con una sola salida para ir al Centro de Salud, porque estoy, estamos, muy bien acompañado de mi esposa, la mujer de mi vida, si no fuera porque tengo otras cuatro mujeres a las que solo veo, de higos a brevas, a través de los artilugios, que fallan más que una escopeta de ferias. Ellas y, sobre todo Lucía y Teresa, son MI GRAN TESORO, lo que añoro no poder besar y abrazar.

- Vale tío. Que melancólico te pones. Así están muchos. Esto pasará y volverás a la rutina y, sobre todo, no te quejes, que las tienes muy cerquita, casi podría decirse que están a tiro de piedra. Pero hay algo más que te estás guardando y que yo sé que también llevas clavado en tu viejo y cascado corazón.

- Bueno, pues sí. Me duele en el alma, cuando me olvido que mi bola y las de los míos, también están en el bombo, pero hasta ahora hemos tenido la suerte de que no nos toque la china. Mira, me duele y, a veces, como esta tarde, se me estrecha la garganta con un nudo profundo y, de pronto, me sube como una bilis desde lo más profundo de mi ser y me pongo a llorar, casi sin lágrimas, extraño, pero me cuesta sacar fuera toda esa tristeza y desesperación que me produce enterarme que, un o una persona, conocida, estimada o querida, se están debatiendo entre la vida y la muerte o, simplemente, acaba de morir. Me duelo en lo más hondo, cuando, al mediodía, dan el parte de bajas y hasta a veces parece que, todo lo que sea menos de seiscientos diarios, es normal o es un triunfo. Y después me echo unas broncas, porque creo que solo conque caiga uno o una, estamos “jodidos y bien jodidos”.

Y me pregunto, cuándo va a acabar todo esto y qué va a pasar cuando acabe y salgamos, “acojonados”, a la calle, pensando que en el ambiente hay unos “polvos de la hermana Celestina”, que nos van a acabar matando a todos. Soy muy miedoso, lo confieso. Sobre todo, por lo que te decía al principio, por “mis tesoros”, parafraseando a ET.

Y como, a veces, tiendo a ser pesimista, me pregunto, después, cuando he asimilado que esto es lo que hay, qué va a pasar con todos los que pierdan su medio de sustento, con las empresas que no van a volver a levantar la persiana, con los pensionistas, a los que algo nos va a tocar, seguro, y no bueno, cuando falte dinero para pagar las pensiones. Y entonces me encomiendo al Altísimo y vuelvo a decirme, que soy muy afortunado, porque MIS TESOROS están bien y, cuando veo las fotos del móvil, me despiertan la sonrisa y me da por chillar y... Y entonces se enfada mi mujer y me regaña y, vuelvo a dar gracias, porque eso es señal de que estamos vivos y siento que, a pesar de los muchos años juntos, “la sigo queriendo, más que el primer día”.

- ¡Vaya parrafada tío! Bien que te has desquitado del tiempo que no hablábamos o que no reflexionábamos juntos. Con lo que me gusta acabar hasta los mismísimos, porque es que, has de reconocerlo, eres “mu cansino”. Qué te parece si seguimos confinados y levantamos el ánimo, pensando que el día veintiséis van a levantar un poco la mano y podremos salir a tomar el sol. Que no sea solo, los paseos por el patio. ¿Te vale así?

- Bueno. No queda otra. Pero eso de echar mano a la despensa y que no haya ninguna chuche dulce de las que me gustan...  


martes, 11 de febrero de 2020

CONVERSACIONES DE YO CONMIGO – 24






Cuidemos la Tierra. Es el único planeta con VINO.

- Oye YO, ¿te esta “güeno” el vino?

- Bueno, CONMIGO, según y conforme. Me gusta el vino del año, sea blanco o tinto. No me gusta mucho el que sabe a roble y disfruto de él, en su justa medida, con un buen aperitivillo, que puede ser de queso, de jamón, de embutidos o de frutos secos o de lo que quiera que sea, que se coma y tenga sal.

- ¿Habrás visto el subtítulo que le he puesto a esta conversación TUYA y MÍA? Corresponde a una frase, preciosa según yo, que venía escrita en un sobre de propaganda de una bodega que he recibido en casa y me da mucho que pensar.

            Porque, es cierto que no se ha encontrado ningún planeta que produzca tanto como la Tierra. Pero también es cierto que la cuidamos poco o nada. Y si te cuento lo que pienso de nuestra España. ¿Has caído en la cuenta de que tenemos de todo lo mejor del mundo a la vuelta de la esquina y que casi siempre le ponemos pegas?

- Cuando te pones prosaico, no te capto. A ver ¿qué quieres decir?

- Pues quiero decir, que tenemos los mejores tomates, las mejores patatas, la mejor fruta, verduras y hortalizas, los mejores cereales, legumbres, carnes, pescados y etc., y sin embargo no le damos la importancia que tienen, incluso estamos en riesgo de perder todo eso, porque estamos esquilmando nuestras tierras productivas y no se paga al agricultor o al ganadero o al pescador, lo que merece su producto, con lo cual, pronto veremos que el sector agropecuario, se va a tambalear, si no es que cae.

- Lo cierto es que debemos dar muchas gracias, porque, aunque no tenemos petróleo, como inventen motores que funcionen con alcohol, habrá que reservar cada uno su parte de vino, porque es uno de los pocos manjares, que hemos de disfrutar con prudencia, pero que merece la pena degustar.

-Por cierto, que nos hemos puesto tan trascendentes que no te he preguntado de qué color te gusta que sea el líquido que se bebe a morro o en copa o, qué se yo, creo que en vaso también.

- Mira no te enrolles, me gusta blanco, tinto, rosado, con gas, sin él. Pero sobre todo me gusta del bueno, corriente, pero que sepa a gloria. ¡Qué rico está, si además lo tomo fresquito!

- Me extraña que no seas delicado en lo de la temperatura, pero es cierto, nos gusta fresquito. ¡Ah! y aunque nos critiquen, si hay que echarle su poquita gaseosa, que sea tinto, que está muy rico.

- Vale ya. Que te chispas. Hasta otra.

viernes, 3 de enero de 2020

CONVERSACIONES CON MI NIETA – 1 - NAVIDAD 2019







¿FUGITIVOS, EMIGRANTES, DELINCUENTES...?

- Óyeme abuelo ¿por qué tuvieron que marcharse a Egipto, Jesús, María y José?

- Bueno, porque el rey Herodes quería matar al Niño Jesús, porque temía que lo sustituyera y le arrebatara la corona.

- Ya. Pero ¿por qué se fueron a Egipto y no vinieron a España en una patera, como esos hombres, mujeres y niños, que salen en la tele a menudo?

- Porque el ángel que le hablo en sueños a José le dijo que se fueran a Egipto, una tierra próxima a la de Israel, donde no podía mandar su ejército Herodes.

- Oye abuelo, y ¿por qué no puede venir ahora ese ángel y decir a toda esta buena gente dónde deben ir, para estar a salvo? Porque, ya ves, se ahogan muchos, a otros los dejan en un inmenso campo, lleno de tiendas de campaña y, creo yo que allí se olvidan de ellos. ¿Te acuerdas cuando estuvo el Papa con ellos? ¡Entonces, sí que salieron en la tele!

- Yo creo que eso debió ser porque Jesucristo era muy importante y vino al mundo para salvarnos del pecado de Adán y Eva.

- Hombre, abuelo... No digas eso, porque yo he oído que para Dios todos somos importantes. ¿No te parece que somos nosotros los que la liamos, no le escuchamos y damos lugar a todo este desorden que hay en el mundo?

- Bueno, quizás tengas razón. A veces me imagino que nos ocurriera algo parecido a lo de esos hombres, mujeres y niños que has mencionado y me dan ganas de llorar.

- Y no te parece que sería más sencillo, en lugar de imaginarlo, que todos hiciéramos lo que el Papa: acoger a algunos de esos que están pasándolo mal o, además de las figuras, poner una “familia necesitada en nuestra Navidad”.

- Calla, que no te oigan, que la vamos a liar.