Suena una campana
- Buenos días MI. Hace tiempo que no echamos
una parrafada, de las que tan reforzados salimos, aunque no sea nada más que
por el desahogo que me produce.
- Oye YO, me interrumpes en este momento en que
estaba pensando en apagar la televisión mañanera, en la que, por cierto, se
cuentan mil y una fábulas, que solamente se creen los que aparecen cada día,
sobre todo los políticos, que me tienen hasta ahí mismo, porque cada día
estamos peor en eso de la igualdad y hay miles de ellos que viven del cuento,
la mayor parte ineptos y lameculos, que quedan muy bien, con sus trajes y
vestidos, para la cámara caprichosa.
- Bueno no iba YO por ahí, porque parece que
eso no tiene remedio y solo sirve de piedra de escándalo. Quería que me dijeras
si adelanta mi reloj, porque tengo y siete y está sonando la campana del
Ángelus de la Ermita.
- No. TU vas bien, es el reloj del mecanismo de
la campana el que atrasa un poco. Pero, de todas formas, ahora que me has
mostrado tu pesimismo, es una gozada, cuando cada mediodía suenan esas campanas
de la Ermita de la Veracruz, que nos recuerda, como ya lo hacían otras campanas
con nuestros mayores, agricultores o no, que, a diario, hemos de volvernos y
poner el corazón en sintonía con la MADRE DEL CIELO y destinar unos minutos a
rezar, a pedir por lo propio y lo ajeno, a dar gracias a la Virgen por su
intercesión y a pedirle que nos siga acompañando, hasta que nos coja de la mano
y nos acerque a la Presencia de Dios que nos recibirá, magnánimo, a su lado.
- Realmente, estoy CONTIGO, en que no es tanto
lo que se nos pide, porque tampoco es una obligación como en otras religiones.
Sin embargo, ese alto en el camino para rezar, son momentos no perdidos que,
incluso recuperamos con creces a lo largo del día. Por cierto, con esto de no
poder besar el pie los viernes a Jesús, ¿ha perdido capacidad de convocatoria
la Ermita abierta cada día?
- ¡Quía! Ni de coña pierde ese reguerillo de personas que acudimos a sus pies. Es cierto que ya estamos deseando poder volver a besarlo. Yo el primero. Pero Jesús es mucho Jesús y lo queremos como a la niña de los ojos. Eso sin olvidar a la cotitular de Esperanza y su “tocaya” de Misericordia. ¡Ah! Y San Juan, que ahora lo han vestido de hebreo por primera vez.
- Ya TE has ido, como siempre, del tema. Hemos
empezado con el reloj y la campana y terminamos con tu innegociable devoción a
todo lo que suene a Jesús del Perdón y su ermita.
- Quizás lleves razón MI, porque en estos tiempos
aciagos para muchos y muchas, cuando el resto estamos “cagados” de miedo por si
nos pica el bicho, es bonito escuchar la campana cada mediodía y mirar en la
lejanía, adivinando que la espadaña de esa Ermita, tan nuestra, tan bella, es
el más eficaz localizador de la misericordia y la esperanza cristiana en Dios
Uno y Verdadero.
- Ya volvió phanaticus
bendito sea Dios.



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