“El día
después...”
(27-M)
Óyeme YO, ¿tú a quién votaste el domingo?
DiscúlpaME, pero es que el voto es secreto y
normalmente, TU Y YO, no necesitamos preguntarNOS, porque, que yo sepa, somos
lo mismo: un ciudadano que, además de necesidades, tiene inteligencia y
comprende y entiende que no todo se limita a unos días de campañas y promesas
y, después del día D, vienen cuatro años, PARA TODOS, en los cuales trabajar,
cada uno en donde le haya correspondido, para hacer una ciudad mejor, y, SOBRE
TODO, para que los ciudadanos, entes que tienen nombre, apellidos,
sentimientos, apetencias y toda una vida llena de necesidades, las vean
cubiertas o, al menos, sientan que, todos los días, los políticos, tanto en
tareas de gobierno, como los que quedan en la oposición o fuera de los escaños
de la sala de plenos, siguen trabajando y desarrollando su programa.
Y si quieres que te diga lo que pienso yo de
estos resultados, supongo y creo que acertaré, que los ciudadanos y ciudadanas,
al margen de lo que hayamos votado en cada caso, a nivel local, han visto una
buena gestión en el Gobierno Municipal y han deseado una continuidad de cuatro
años más, para completar los proyectos en marcha, sin dejarlos al albur de una
posible gestión en mayoría minoritaria o con necesidades de negociar cada paso
que tengan que dar en el futuro. Eso, sin olvidarse de alguna persona,
trabajador infatigable, que ha dedicado toda la legislatura a representar a los
ciudadanos y a llevar a la sala de plenos las inquietudes, que en muchas
ocasiones le han supuesto bofetones sin mano, pero a llevar las preguntas e
inquietudes de tanta gente que lo ha abordado en la calle y le han pedido que
intente ayudar a solucionar problemas, que para muchos pueden ser pequeños,
pero que trasladados a la vida de cada cual son barreras infranqueables sin la
ayuda de los demás.
Lo demás, ya lo sabes y, ojalá que los
afectados por los mayores o menores varapalos, entiendan que desde el 27 hay
que salir a la calle y empaparse de las realidades que los rodean y no aguardar
a unas semanas antes, para empezar a “darse a ver” y contarnos cuatro cosas.
Porque es necesario, desde la vocación política de las personas que pretenden
regir nuestros destinos, que estén presentes, que se les vea, que se les
escuche, que nos escuchen. Y si no les gusta mezclarse y oler el olor de cada
uno de los ciudadanos a los que les pedirán el voto dentro de cuatro años, que
se vayan a su casa o a sus trabajos y dejen paso a tanta gente sencilla, que
está dispuesta a servirlos, incluso sin que, a lo largo de su vida, figuren en
una papeleta electoral o les “regalen” un escaño durante cuatro años.
Entre esa gente, que pronto se sentarán en
lugar destacado en el salón de plenos, no me es difícil recordar la cara de
casi todos asignándoles una utilidad para el pueblo que nos acoge y al que
amamos sobre todas las cosas. Quiera Dios que ocurra igual, dentro de poco, con
los que llegan nuevos y con los que se han quedado fuera, pero seguirán
trabajando, desde donde les haya tocado, por el bienestar de sus conciudadanos.
¡ENHORABUENA A LOS GANADORES Y MUCHOS ÁNIMOS A
LOS QUE SE HAN QUEDADO FUERA!
El pueblo es sabio y no se suele equivocar, ni
olvida lo bueno y lo malo a lo largo de una legislatura.
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