Perdona que no me presente, pero habremos de
aclarar que llevamos la tira de tiempo que, cuando llega la noche, me gusta que
hablemos de mi día particular y, a veces, nos ponemos a divagar porque no llego
a un acuerdo con ese yo interior al que no puedo engañar nunca.
Cuatro de mayo: a tres semanas de la jornada de
reflexión de las Municipales.
Convendrás conmigo que ha sido un hermoso día
para disfrutar, incluso para derramar alguna lágrima junto a la familia de
Julián, ese manzanareño que ha conseguido, con su muerte, que le pongamos un
hermoso nombre al precioso parque del Polígono. ¿Te imaginas? Parque
de Julián Gómez-Cambronero Pacheco. ¿Qué no lo conociste? No es cierto.
Recuerdo haber compartido con él un entrañable almuerzo en el Castillo de Pilas
Bonas. Comía menos que un jilguero y pidió que le envolvieran en un tuper casi
todo el pisto que pidió de primero. Imagínate, toda una eminencia la mar de
sencillo, siempre con el nombre de Manzanares en la boca y con el que podías
hablar e incluso dialogar. Recuerdo que nos hizo rectificar la entrevista que
le hicimos, algo así como taitantas veces. Hermosos recuerdos que nunca
olvidaré. Ya me explico por qué le hicieron hijo predilecto.
Después, desde mi ventana, he visto pasar
cientos de hombres y mujeres, disputando la Carrera Popular, en un
clima festivo en nuestras calles y Plaza Mayor, con los talabartes montados para disfrutar el concierto de Los Secretos.
Miles de personas en la calle, disfrutando de un excelente sábado primaveral.
¡Qué hermoso está mi pueblo estos días! ¿Qué no es para tanto? Bueno... Ya
hablaremos.
Pero, a todo esto, en nuestra hermosa catedral
de la Asunción de Nuestra Señora, cincuenta y nueve jóvenes y
adolescentes, chicos y chicas, ellos y ellas, han recibido, de manos del
sucesor de los apóstoles en nuestra Diócesis de Ciudad Real, don Gerardo Melgar
Viciosa, el sacramento de la Confirmación. Para los que lo hemos
vivido, antes y después de la misa, aquello era un gallinero con un ruido
insoportable. Pero ¡qué hermoso estaba el templo, tan iluminado y lleno de
vida! ¡Lástima que por fuera esté tan abandonado! Ya le toca un “repasico”.
Bueno, por hoy ha sido bastante. Pero de mañana
no pasa que “pillemos una taba” para
hablar sobre lo que yo creo que nos está haciendo falta en este pueblo. Por
supuesto no es ni bronca, ni falta de
respeto, ni despellejarnos nada más damos la vuelta. Pero eso será mañana,
que ya es hora de descansar. Por cierto, como ya es 5 de mayo, un recuerdo muy
especial para “esa madre que me dio a mí
el ser” y para “la madre que parió a
mis hijas” y, cómo no, para “la madre
que parió a mis nietas”. Que María, Nuestra Madre, las proteja a
todas y nosotros besemos lo más posible por donde ellas pisan. Punto.
Las fotos son propias y obtenidas en las redes.




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